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La Mayor Aventura de Todos los Tiempos

Introducción a la ciencia fricción

por Herdegriz, el Místico596 palabras
100%

Se puede leer una dedicatoria en la primera página del libro, escrita con una tinta de un extraño color:

«Para mi fiel y encantador lector.

Mágicamente,

Herdegriz, el Místico


Prefacio

Distinguido lector, queridísima lectora:

Acabo de terminar lo que será, estoy convencido, el principio de una gran serie de éxitos. Se trata de la primera obra de un nuevo género que he llamado «ciencia fricción». Este término culto da a entender que al pasar las páginas de mi obra ¡vivirás la mayor aventura de tu vida!

Instalaos cómodamente y preparaos para participar en una historia fabulosa, en la que un demonio tratará de hacerse un hueco entre los dioses.

Herdegriz, el Místico, año 641


Prólogo

El Inventor y el Demonio

Un día, mientras disfrutaba de una merecidísima siesta bajo un manzano, Stiff Yob, un inventor genial y desconocido, tuvo un extraño sueño. ¿Fue culpa de Allanac Narg, el demonio posado sobre una rama justo encima? ¡Con toda seguridad!

En su sueño, a Stiff le aclamaba una muchedumbre enloquecida. ¡Por fin obtenía reconocimiento por su duro trabajo!

Cuando el inventor estaba a punto de despertarse, Allanac Narg bajó de su rama y empezó a susurrarle al oído: «Todo esto puede hacerse realidad, basta con que sigas mis consejos...».


Seducido por el sueño y por sus dulces promesas, Stiff se lanzó a los brazos del demonio.

Y se puso manos a la obra. Su primera creación fue un aparato para determinar si las zanahowias estaban en su punto. ¡Esta invención tuvo un éxito sin precedentes!

Las promesas del demonio se hacen realidad. Stiff, el inventor desconocido, se convierte rápidamente en un genio adorado por el pueblo.


La angustia de los dioses

Ya sé cuál será ahora vuestra pregunta: Herdegriz, y los doce dioses, ¿qué pensaban de todo esto?

Conscientes de que el culto a Stiff Yob empezaba a cobrar unas proporciones alarmantes, los dioses rezaron para evitar que terminara entrando en el panteón. No era la llegada de un nuevo dios lo que les causaba inquietud, sino la presencia del demonio a su lado, que juzgaban como un mal presagio. Por tanto, decidieron tomar cartas en el asunto.

Poco partidarios de intervenir directamente, los dioses idearon un plan.


Cada uno designó a un fiel, de este modo fueron doce los héroes designados. Sabedores de que estos representantes no bastarían para parar los pies al inventor y al demonio, sumaron sus fuerzas para dar forma a un ser con el aspecto de un dragón, que bautizaron como Animakhal. Entonces, le dieron un poder extraordinario, el poder de crear clones a imagen y semejanza de los héroes. De este modo podría formar un ejército capaz de parar los pies a Stiff Yob y Allanac Narg.

El futuro del Mundo de los Doce estaba en las manos de aquellos valerosos héroes...

¡y entre tus manos, extraordinario lector, sublime lectora! ¿Quieres conocer el final de esta palpitante historia? ¿También quieres participar en batallas épicas junto a Animakhal? Pues no esperes más, ¡consíguete la versión completa de mi obra! Y desconfía de las imitaciones: ¡Exige la verdadera ciencia fricción!


En la última página de este libro, puede leerse un párrafo escrito en letra muy pequeñita:

El portador de la presente obra se compromete bajo su honor, su respiración vital y la salud de su alma eterna a no leer, ni utilizar en modo alguno los infames escritos cometidos por el no menos infame Acidrik Rasgapanza. Cualquier incumplimiento de este precepto podría desembocar en consecuencias cataclísmicas, tales como la caída de los pelos de la barba, el aliento de jalató y una comezón inoportuna.

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