La Mayor Aventura de Todos los Tiempos
Introducción a la ciencia fricción
Se puede leer una dedicatoria en la primera página del libro, escrita con una tinta de un extraño color:
«Para mi fiel y encantador lector.
Mágicamente,
Herdegriz, el Místico.»
Prefacio
Extraordinario lector, sublime lectora:
Acabo de terminar lo que será, estoy convencido, el principio de una gran serie de éxitos. Se trata de la primera obra de un nuevo género que he llamado «ciencia fricción». Este término culto da a entender que al pasar las páginas de mi obra ¡vivirás la mayor aventura de tu vida!
En las páginas que siguen, te desvelaré el principio de mi historia... prepárate a tomar parte en una aventura fantástica en la que un demonio intentará hacerse un lugar entre los dioses.
Herdegriz, el Místico, año 641
Prólogo
El inventor y el demonio
Un día que Stiff Yob, un inventor tan genial como desconocido, estaba echándose una siesta bien merecida bajo un manzano, tuvo un extraño sueño. ¿Era la culpa de Allanac Narg, el demonio sentado en una rama que estaba justo sobre Stiff? Pues muy probablemente.
En su sueño, a Stiff le aclamaba una muchedumbre enloquecida. ¡Por fin obtenía reconocimiento por su duro trabajo!
Cuando el inventor estaba a punto de despertarse, el demonio se bajó de la rama y le susurró al oído: «Todo puede realizarse, solo tienes que seguir mis consejos...».
Seducido por el sueño y las promesas que en él se le hicieron, Stiff confió en el demonio.
Y se puso manos a la obra. Su primera creación fue un aparato para determinar si las zanahowias estaban en su punto. ¡Esta invención tuvo un éxito sin precedentes!
Las promesas del demonio se hacían realidad. Stiff, el inventor desconocido, se convirtió rápidamente en un genio venerado por todos.
La inquietud de los dioses
Ya sé qué pregunta vas a hacerme: Herdegriz, y los doce dioses, ¿qué pensaban de todo esto?
Ellos se daban cuenta que el culto por Stiff Yob tomaba una amplitud considerable, y empezaron a temer que acabara accediendo al panteón. El avenimiento de un nuevo dios no les presentaba ningún problema en sí, pero la presencia del demonio a su lado la sentían como un mal presagio. Por lo tanto, decidieron actuar.
Dado que los dioses no querían intervenir directamente, imaginaron un plan.
Cada uno designó a un fiel: doce héroes fueron así convocados. Conscientes de que estos representantes no bastarían para parar al inventor y al demonio, unieron sus fuerzas para dar vida a un ser con aspecto de dragón al que llamaron Animakhal. Lo dotaron de un poder extraordinario: crear clones a la imagen de los héroes. Así podría formar un ejército capaz de parar a Stiff Yob y Allanac Narg.
El futuro del Mundo de los Doce estaba en las manos de aquellos valerosos héroes...
... ¡y entre tus manos, extraordinario lector, sublime lectora! ¿Quieres conocer el final de esta palpitante historia? ¿También quieres participar en batallas épicas junto a Animakhal? Pues no esperes más, ¡consíguete la versión completa de mi obra! Y desconfía de las imitaciones: ¡Exige la verdadera ciencia fricción!
En la última página de este libro, puede leerse un párrafo escrito en letra muy pequeñita:
El portador de la presente obra se compromete bajo su honor, su respiración vital y la salud de su alma eterna a no leer, ni utilizar en modo alguno los infames escritos cometidos por el no menos infame Acidrik Rasgapanza. Cualquier incumplimiento de este precepto podría desembocar en consecuencias cataclísmicas, tales como la caída de los pelos de la barba, el aliento de jalató y una comezón inoportuna.