WakfuFamilia 3
*cuando abres este diario, sientes un viento fresco acariciando tus manos. Crees que algo ha cambiado. Tus dedos pasan l
409 palabras
100%
*cuando abres este diario, sientes un viento fresco acariciando tus manos. Crees que algo ha cambiado. Tus dedos pasan las páginas y tus ojos se dirigen hacia una entrada reciente que no debería estar ahí*
Escribo este diario que registrará mi paso al Mundo de los Doce.
He dedicado casi toda mi vida al grabado: bloques, estatuas, frisos... Todos estos días no he hecho más que tallar la piedra. Con lluvia, viento, nieve... incluso con la solana. Sola en mi estudio, con el sonido de las rocas agonizantes y el alboroto de los transeúntes como compañía. He tenido una vida sencilla. Nunca me he hecho preguntas.
Y después de cuarenta años de trabajo, el vacío en mi mente sigue aquí. Nunca tuve amigos ni compañero alguno. Y un corazón que nunca ha sido nutrido con nada auténtico no puede echar nada en falta.No creo en lo invisible... Pero esta sensación, estos recuerdos, los veo.Nunca aprendí a leer ni a escribir. Mis dedos nunca han sostenido nada más que un cincel... Y, sin embargo, a veces veo todas esas páginas flotando antes mis ojos. Me quedo mirando mis manos callosas, pero toco una pluma con las manos suaves de un niño y siento el rascado de la punta en el papel.Una hermosa tarde, me di cuenta de todo. Extraño a mi amor, extraño a mis hijos. Y desde entonces conozco sus nombres, sus vivencias, sus aventuras infantiles, sus sueños decadentes, sus miradas de fuego y lágrimas.
Conozco la sensación de un columpio sin haberlo visto nunca. Conozco la luz del sol sobre la arena, los baños en los lagos, mientras que nunca he salido de Bonta. Conozco mil años de cultura, mientras que nunca he visto a mis padres. Conozco tantos olores y aromas. Lo sé todo de una vida completamente diferente. Y la conozco, con un realismo aterrador.
El destino es a veces tan resbaladizo como la banquisa de la isla Sberg. ¿Por qué, por qué a mí? Estas tinieblas han conquistado totalmente mis pensamientos. La idea de esta otra vida posible, y sin embargo inalcanzable, me obsesiona y me vuelve loca.
Siempre quise una vida sencilla y modesta... O, mejor dicho, no quería nada más que esa vida.
Ahora quiero el olvido, y por tanto la muerte, por encima de todo.
Tal vez vuelva a ver este otro mundo... Más allá de la oscura marea creciente del fin y más allá del atardecer de mi fútil existencia.
Escribo este diario que registrará mi paso al Mundo de los Doce.
He dedicado casi toda mi vida al grabado: bloques, estatuas, frisos... Todos estos días no he hecho más que tallar la piedra. Con lluvia, viento, nieve... incluso con la solana. Sola en mi estudio, con el sonido de las rocas agonizantes y el alboroto de los transeúntes como compañía. He tenido una vida sencilla. Nunca me he hecho preguntas.
Y después de cuarenta años de trabajo, el vacío en mi mente sigue aquí. Nunca tuve amigos ni compañero alguno. Y un corazón que nunca ha sido nutrido con nada auténtico no puede echar nada en falta.No creo en lo invisible... Pero esta sensación, estos recuerdos, los veo.Nunca aprendí a leer ni a escribir. Mis dedos nunca han sostenido nada más que un cincel... Y, sin embargo, a veces veo todas esas páginas flotando antes mis ojos. Me quedo mirando mis manos callosas, pero toco una pluma con las manos suaves de un niño y siento el rascado de la punta en el papel.Una hermosa tarde, me di cuenta de todo. Extraño a mi amor, extraño a mis hijos. Y desde entonces conozco sus nombres, sus vivencias, sus aventuras infantiles, sus sueños decadentes, sus miradas de fuego y lágrimas.
Conozco la sensación de un columpio sin haberlo visto nunca. Conozco la luz del sol sobre la arena, los baños en los lagos, mientras que nunca he salido de Bonta. Conozco mil años de cultura, mientras que nunca he visto a mis padres. Conozco tantos olores y aromas. Lo sé todo de una vida completamente diferente. Y la conozco, con un realismo aterrador.
El destino es a veces tan resbaladizo como la banquisa de la isla Sberg. ¿Por qué, por qué a mí? Estas tinieblas han conquistado totalmente mis pensamientos. La idea de esta otra vida posible, y sin embargo inalcanzable, me obsesiona y me vuelve loca.
Siempre quise una vida sencilla y modesta... O, mejor dicho, no quería nada más que esa vida.
Ahora quiero el olvido, y por tanto la muerte, por encima de todo.
Tal vez vuelva a ver este otro mundo... Más allá de la oscura marea creciente del fin y más allá del atardecer de mi fútil existencia.