Dofus Codex
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WakfuFamilia 3

El documento consiste en una encuadernación de páginas fabricadas con cuero fino de jalató. La encuadernación fue hecha

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El documento consiste en una encuadernación de páginas fabricadas con cuero fino de jalató. La encuadernación fue hecha a mano, varias décadas después de que se escribiera el documento. Parece que la mayoría de las páginas han sido medio digeridas por algún ácido gástrico, pero se han restaurado de la mejor manera posible.
DIARIO DE A BORDO
DEL
ARENA DELNILO

Redactado por el capitán Crook y posteriormente por el grumete Jacky Mecostó, único superviviente a bordo del navío.
ENTRADA 1:

¡Por los pelos de mi barba! Soy el propietario de un barco, el Delnilo. Yo, Gem S. Crook, mercenario anutrof listo para jubilarse, ¡soy ahora capitán de un navío!
¿Quién iba a pensar que, tras años y años trabajando como mercenario, llegaría el día en que terminaría reciclándome de esta forma?
Hay que decir que aquel tymador era malísimo jugando a las cartas. Me bastó con echarle una "manita" al destino, introduciéndome algunos ases en la manga en el momento del reparto de las cartas. ¡Y todo para mí! ¡Solo un zurcarák o un anutrof como yo podría ganar un barco en una partida de cartas!
Debe de ser una señal del destino. Las cartas... ¡Sí! ¡Las cartas! ¡Creo que voy a convertir el barco en un casino! Espero que Anutrof y Zurcarák me den su bendición para tal empresa.
ENTRADA 12:

¡Qué desastre! ¡Y yo que pensaba que tener un negocio en un barco me permitiría librarme de los impuestos locales! ¡He metido hasta la barba!
Los recaudadores no me dejan en paz. Tendré que pagar lo que debo al Estado o se me van a echar encima... ¡Y los tipos de Brakmar no se andan precisamente con chiquitas!
Tengo que encontrar la forma de evitar el pago de los impuestos locales... ¿Tal vez alejándome de la costa?...
ENTRADA 14:

Qué puedo decir... En cierto modo, mi plan ha sido un éxito rotundo y un perfecto fracaso al mismo tiempo. Me explico.
Por un lado, existen leyes internacionales que reconocen la exoneración de impuestos cuando se abandonan las aguas territoriales de una nación, es decir, cuando se está a cierta distancia de sus costas. Así que no tendré que pagar impuestos en el futuro.
Por otro lado, una vez que hubo pasado el efecto que siempre provoca la novedad, mis clientes se cansaron de los largos viajes para poder llegar al barco, y todo por unas simples partidas de cartas. El número de clientes no deja de caer en picado.
Tendré que impulsar nuevas actividades, más excepcionales, para que los jugadores vuelvan a bordo a gastar sus kamas.

Mientras tanto, voy a conseguir algunos contratos de transporte, así no tendré que pagar a la tripulación con kamas que salgan de mi propio bolsillo.
ENTRADA 15:

Moviendo algunos hilos entre mis clientes habituales, he podido conseguir dos contratos bastante jugosos: transporte "discreto" de mercancías. Dada la naturaleza más que tendenciosa de las mismas, ¡he podido inflar el precio al máximo!

Tanto beneficio en tan poco tiempo... ¡Creo que esto me va a gustar!
Más de la mitad de mi tripulación se compone de mercenarios, y la otra mitad, de obstinados criminales en "reinserción". No existe ningún riesgo a la hora de transportar la mercancía que sea. Además, no tengo que preocuparme especialmente de los bandidos ni de los piratas.
ENTRADA 21

Tras varios meses ocultando mercancías, digamos, indiscretas, haciéndolas pasar por mercancías oficiales, por fin he encontrado la manera de retomar mi actividad de casino, o mejor dicho, de apuestas.
El socio del último contrato de transporte de mercancías no ha podido afrontar el pago porque "desapareció" tras un encontronazo con los Smis de Brakmar.
Así que me he encontrado con un cargamento de escorpicos bajo el brazo.
Este es mi plan: voy a organizar combates en arena, hombre contra bestia. ¡Con eso seguro que la clientela se amontona alrededor del barco, sobre todo aquí, en Brakmar! Y los candidatos no faltarán, con la cantidad de yopukas temerarios, sacrógritos pretenciosos y anutrofs ávidos de riqueza que circulan por las calles.
Ya puedo oír el tintineo de los kamas en mis bolsillos...
En cualquier caso, voy a seguir aceptando las propuestas de transporte de mercancías: el dinero que gano con ellos cubrirá los diversos gastos y justificará mi actividad comercial en mi puerto base.

¡Nada más que beneficios, como lo digo! ¡Alabado sea Anutrof!
ENTRADA 25:

Mi idea ha sido fantástica.
En una sola noche de combate he ganado más kamas que en una semana de juegos de cartas. Ha habido tantos clientes ricos esta noche... Y algunos famosos también. El gobernador de Brakmar en persona estaba presente, y Phil Harmónico, uno de los antiguos cantantes de mi grupo preferido de Metal-Precioso. Incluso le he pedido un autógrafo.
¡Perfecto! Simplemente, perfecto.
Voy a cambiar el nombre del navío por el de "Arena Delnilo", le sienta mucho mejor.

*Parecen faltar muchas páginas después de esta*
ENTRADA 187:

El profesor Jan Honning Speck me ha visitado hoy. Al parecer tiene unas preciosas criaturas que llevar a su museo personal. Pero no ha soltado prenda acerca de la naturaleza de esas criaturas. He aprovechado para inflar la factura por mis servicios, aunque su encargo no tiene nada de especial. Que no vuelva a enterarme de que duda de mi discreción y profesionalidad...

El caso es que me ha pedido que lo acompañe a una isla perdida en los mares septentrionales, donde se hará con su mercancía: doce especímenes de unas criaturas bastante agresivas.

Ha subrayado que las bestias ya están enjauladas, listas para ser cargadas. Nada más. Ya veremos cuando estemos allí. Mientras tanto, ya he cobrado la mitad de los gastos del viaje.
ENTRADA 195:

¡Es increíble! ¡Sencillamente increíble!
¡Cocodrails salvajes! Es... Es... ¡imposible! Pero ahí están, justo delante de mí, en sus jaulas, puestas en fila en el puente de mi barco, a la espera de que las bajen a la bodega.
Entre lo que Speck me ha contado sobre su captura y el estado en el que se encuentran los mercenarios que vigilaban las jaulas mientras llegábamos, esas criaturas parecen ser más que feroces, unas auténticas bestias, inteligentes y pendencieras.
Quizás pueda convencer a Speck de que me venda uno o dos, o que me diga dónde los ha capturado... Sí, voy a ser bueno con él, hacer que se sienta cómodo. Eso debería soltarle la lengua, sobre todo después del trauma que ha sufrido al encontrar a la mitad de sus hombres devorados por los cocodrails salvajes. Sí... Serán perfectos, perfectos...
ENTRADA 196:

Hace días que se niega a contarme más sobre la procedencia de los cocodrails. ¡Qué egoísta! ¡Necesito saberlo!

*Siguen una serie de garabatos y manchas de tinta que demuestran la rabia de Crook*

¡NECESITO SABERLO!
ENTRADA 197:

Ya está todo listo. En siete días, caerá en la trampa como cae el primer kama en la mano de un niño anutrof. Una de esas bestias se escapará de su jaula gracias a la curiosidad de Speck. Lo devorará. Mataremos a la criatura y entregaremos su cadáver y el de Speck a las autoridades portuarias, de esa forma el resto del cargamento será mío.

Bueno, vamos a poner guapo a nuestro pequeño Speck... ¡antes de cargárnoslo!

*Una vez más, la entrada parece terminarse de manera repentina. Faltan varias páginas*
ENTRADA 206:

Soy el grumete Jacky Mecostó, y continúo el diario de a bordo del Arena Delnilo. La mayoría de la tripulación ha abandonado el barco, incluso nuestro capitán. El resto ha servido de almuerzo a los monstruos con escamas que han acabado con los hombres.
Ya hace dos días que el barco va a la deriva, sin nadie al timón, y seguro que, de aquí a algunas horas, la tormenta que amenaza se lo habrá tragado.

La esperanza de sobrevivir a la cólera de los elementos es escasa. A pesar de mis esfuerzos por escapar de los cocodrails durante mis dos expediciones por el puente de mando, es poco probable que pueda regresar a buen puerto.
He podido conseguir un poco de pan y de vino en el camarote del capitán, además del diario de a bordo.
El único consuelo que puedo tener es que, como único superviviente, el navío me pertenece ahora, debido al abandono del capitán.

Por tanto, aunque solo sea durante algunos días, me he convertido en el capitán Mecostó.
ENTRADA 207:

La tempestad está causando estragos, pero, esta mañana, mi tercera expedición me ha permitido refugiarme en el camarote del capitán, tras haber montado una barricada para evitar que penetren los cocodrails asesinos. Pero no vayáis a pensar que todo me va fenomenal: solo duermo un par de horas al día, y no concilio el sueño más de algunos minutos seguidos.
Quizás os preguntéis cómo un grumete ha podido sobrevivir a una horda de criaturas sanguinarias, mientras que una tripulación de marineros y mercenarios ha sido presa de los zarpazos, coletazos y mordiscos de esas criaturas.

La respuesta es bien simple: suerte. La suerte de ser un zurcarák, supongo.
Efectivamente, después de haber disfrutado del banquete organizado por el profesor Speck, volví a mi puesto en lo alto del palo mayor, en la cofa del vigía. Pero, rápidamente, me empezaron a pesar los párpados y me quedé dormido contra mi voluntad.
Cuando me desperté, vi a los hombres caer bajo las mandíbulas y las garras de los cocodrails. Me invadió el pánico cuando vi al capitán Crook embarcar en el último bote salvavidas. Asistí impotente al final de la carnicería. Pensé que me volvería loco; me tapé los ojos para no contemplar el horror que se alzaba bajo mis pies, en el puente. Los gritos de los marineros agonizantes, compañeros y amigos míos, me perforaban los tímpanos.

Desconozco cuánto tiempo pasó exactamente entre el momento en que desperté y el instante en que los gritos enmudecieron. ¿Minutos? ¿Una hora? ¿Varias horas? Da igual. Los cocodrails habían desaparecido del puente. Pero no iba a poner en peligro mi vida bajando de la cofa del vigía.
Preferí permanecer alejado del ensangrentado puente. Utilicé el sistema de cordaje y me introduje en el camarote del capitán por uno de los ojos de buey, tras haber pasado varios minutos escrutando su interior para cerciorarme de que no había ningún monstruo dentro. Nada más entrar en el camarote, atasqué la puerta y tomé el pan y el vino que estaban sobre el escritorio del capitán, así como el diario de a bordo y algo con que escribir. Salí por donde había entrado y volví a la cofa del vigía, el único lugar a bordo que me parecía seguro.

Mientras tanto, las negras nubes del horizonte se habían acercado peligrosamente, y los demás barcos habían desaparecido de vista.
Las nubes se encontraban ya a escasos minutos del barco. Podía escuchar los truenos a lo lejos, mientras el viento frío me golpeaba el rostro. La tormenta iba a ser de una violencia inaudita. Necesitaba encontrar un refugio de verdad para resguardarme de ella.
He regresado al camarote del capitán.
Me gustaría creer que esta entrada en el diario de a bordo no será la última. Pero es poco probable que el navío resista a lo que ocurrirá en los próximos minutos, sobre todo sin nadie al timón.

En cualquier caso, voy a rezar a Zurcarák para que lance un kama al aire y este caiga por el lado que me conceda una escapatoria milagrosa...
ENTRADA 215:

Sigo vivo. ¡Por Zurcarák!
Apenas puedo creerlo. ¡Y no solo he sobrevivido, sino que además he llegado a tierra firme! La tormenta se parecía más a un huracán que a otra cosa, y el barco fue zarandeado violentamente. Incluso tanto que me golpeé la cabeza contra una viga y perdí el conocimiento al instante. Me desperté cubierto por lo que quedaba del escritorio del capitán y con un incontable número de moratones y cortes. El camarote estaba completamente del revés, y un rayo de sol que se filtraba a través de uno de los ojos de buey me calentaba los párpados.

Pero las buenas noticias nunca vienen solas. Ahora sé que los cocodrails también han sobrevivido.
De eso hace ya una semana, el tiempo que he tardado en ordenar el camarote y encontrar el diario de a bordo.
Esto es lo que he podido observar hasta la fecha. Los restos del barco están atrapados entre dos rocas, en mitad de la playa, lo que demuestra la violencia de la tormenta. Me da la impresión de que buena parte del casco está roto, y parece que una gruta se abre bajo las rocas.
Alrededor hay muchos cadáveres de criaturas indígenas, una especie de kokokos bastante robustos; sin duda, es obra de los cocodrails.

El sistema de cordaje ha desaparecido. Tendré que encontrar la forma de desplazarme al menos en el barco, para ir en busca de comida y agua sin que los cocodrails o cualquier otra criatura que se encuentre cerca adviertan mi presencia.
ENTRADA 226:

¡Tres semanas! Ya llevo tres semanas en esta isla. Los escasos víveres que encontré en el camarote me han sido suficientes para sobrevivir hasta ahora.

He observado a los cocodrails salvajes alrededor de una semana, antes de decidirme a salir.
Son unas criaturas fascinantes. Cuando se deja de lado su aspecto monstruoso y su temible dieta, se puede ver que constan de su propio sistema social, similar al de una tribu, como diría Speck. Cada uno desempeña un papel y una función en el grupo. Lo más sorprendente es que se quedan cerca de los restos del naufragio, como si estos tuviesen un significado especial para ellos. Empiezo a llamarlos "cocodrails Delnilo", en honor al nombre de mi barco, o lo que queda de él.
Creo que suena bastante bien.
Otra cosa. Esta mañana he descubierto un nuevo espécimen. Era casi tan grande como los cocodrails adultos de menor tamaño. Pero sus escamas, que no tenían ni un solo arañazo, y sus pequeños dientes blancos no dejaban lugar a dudas: se trataba de un cocodrail joven. Nosotros solo subimos a bordo especímenes adultos, así que eso quiere decir lo siguiente:
por un lado, que a bordo había al menos una hembra fértil; por otro, que fue fecundada, puso el huevo en el navío y este, dada la talla del animal, eclosionó antes del naufragio.
Sin duda, nació a bordo del navío, tal vez incluso la misma noche de la masacre.
También quiere decir otras dos cosas: que los cocodrails van a poder multiplicarse y que yo no podré permanecer aquí mucho tiempo sin que me descubran.
Cambiando de tema, he investigado los alrededores. La isla está habitada. Ayer vi a un grupo de humanoides que caminaban a lo lejos, en la linde de la jungla. Pude verlos gracias a mi experiencia como vigía.

Mientras estaba sacando el catalejo, casi todos se adentraron en las profundidades de la jungla. Pero conseguí observar a uno de ellos durante algunos segundos.

Parecía un sadida salido de la época prehistórica, y llevaba una máscara grande. Que yo sepa, solo existe un tipo de individuos que correspondan a esa descripción:
los kaníbolas.
Basta con que la mitad de las historias que he oído sobre ellos sean verdad para que prefiera quedarme aquí, en mi barco. Al menos de momento.

Lo bueno es que los cocodrails salvajes me protegerán, sin saberlo, de otros peligros que acechan por aquí.

Después de todo, al menos sé en qué isla me hallo: la isla de Moon.
ENTRADA 255:

Estoy herido.
Es culpa mía, he sido demasiado confiado e imprudente.
Durante mi última expedición, un cocodrail me atrapó la pierna. Conseguí zafarme, pero el estado en que ha quedado es desastroso. Temo que el olor a sangre atraiga a los feroces cocodrails hasta aquí. No sé muy bien qué hacer. Mejor dicho, solo se me ocurre una cosa que hacer: intentar dar con los kaníbolas y pedirles ayuda. Puestos a morir, mejor que me sacrifiquen y sea rápido que dejar que los cocodrails me despedacen poco a poco.

Dejo este diario en lugar seguro, aquí, en el camarote del capitán. Marcho con la esperanza de que los kaníbolas sean más civilizados que los cocodrails y, sobre todo, estén menos hambrientos...