WakfuFamilia 3
[El manuscrito es particularmente antiguo. Numerosas páginas han sido arrancadas o emborronadas, ya que la tinta se ha m
1,254 palabras
100%
[El manuscrito es particularmente antiguo. Numerosas páginas han sido arrancadas o emborronadas, ya que la tinta se ha movido al entrar en contacto con un líquido no identificado.]
Yo, Mizz Frizz
Volumen II: La conquista de Frigost y más allá
por
Mizz Frizz
[...]
Cada vez es más difícil encontrar los ingredientes necesarios para la forjamagia en frío. Parece que al conde ya no le preocupan las necesidades de sus lugartenientes, nosotros; y más importante aún, MIS necesidades.
Es casi imposible hablar con él, y mucho menos aún cruzárselo. Se queda encerrado durante horas en sus aposentos y niega el acceso a toda persona a la cima de la torre.
Pero según los pocos datos que he podido conseguir, prepara algo muy gordo y peligroso. Solo su favorito, Sylargh, tiene el "honor" de poder dirigirse a él directamente.
[...]
He intentado hacer un mejunje con mis últimas reservas de ingredientes de forjamagia.
Fracaso total.
Oh, he tenido un resultado, uno de los más sorprendentes. Sin embargo, al igual que me pasó con anteriores creaciones como los tejarveles, he olvidado un factor importante: al querer hacer a mis creaciones dependientes a algo para controlarlas mejor, ¡las he hecho completamente adictas! En cuanto les falta, se vuelven locas.
Voy a atraerlas hacia un rincón retirado de la grieta Bu, esperando que no salgan pronto de allí. Crujidores polares devoradores de tarudio, eso no va a gustarle al conde, no puede enterarse...
Tengo que encontrar otra cosa más "controlable"... Hasta ese momento, mi conquista de Frigost tendrá que esperar.
[...]
A falta de ingredientes para mi forjamagia, he reorientado mis investigaciones echando mano de mis conocimientos en alquimia. También he aprovechado para echar un vistazo a las investigaciones de Nileza, ahora que ya no es de los nuestros. Fisgoneando sus notas, encontré verdaderas perlas en lo que él consideró como fracasos. Podría utilizarlo para mi propio bien. Comenzaré algunos experimentos con especímenes al fondo del "jardín del crepúsculo", al este de la torre. Sí, me refiero al cementerio.
[...]
[...]
Por otro lado, empiezo a considerar que el tiempo pasa demasiado lento y que esta isla se ha convertido en un camino sin salida hacia la cima de mi ambición. Creo que es necesario encontrar una nueva ocupación, a cierta distancia de aquí... Y aún tengo cuentas pendientes con ese cabeza hueca de Hazieff. Ya es hora de poner las cosas en su lugar.
[...]
Hoy, me presenté delante de los habitantes del Pueblo Sepultado Sepultado como "Embajadora del conde", con la misión de llevarles "la buena nueva de su arrepentimiento" y su "intención de reparar todos los daños causados por la creación de la clepsidra en la isla de Frigost."
Al principio dudaban, pero esos bobos han terminado creyendo cada una de mis palabras. Ahora entiendo como Sei Correa pudo convencerles de su proyecto tan fácilmente hace ahora más de 200 años...
[...]
Las primeras entregas han comenzado. En lo que se dan cuenta del efecto real de mis frizziruletas en ellos, los habitantes del pueblo ya estarán, al menos la mitad de ellos, "convertidos" a mi causa.
[...]
No puedo esperar más. El Pueblo Sepultado está lo suficientemente debilitado. Por un lado, la llegada constante de heridos de todas partes de la isla a causa de las tormentas y de la subida constante de las aguas. Por otro, los gélifux que huyen de la grieta Bu inundada e intentan sitiar el pueblo para llegar a lo más alto del monte Tórrido. La milicia no da abasto y los habitantes que han conseguido sobrevivir a mi "regalito" están más que ocupados.
Tengo que aprovechar esta falla inmediatamente. Frigosteños, ¡vuestro tiempo se ha agotado!
Voy a reagrupar mis creaciones, las antiguas pueden quedarse en el castillo - ya no me sirven. Van a poder salir de las galerías que había construido en el subsuelo de la mansión y llegar al patio del castillo para estirar un poco las patas al aire libre. No tengo muchas, pero en el peor de los casos podría construir más en el sitio.
[...]
¡No es posible! ¡No hay modo de encontrar a Hazieff! ¿Podría haber encontrado un modo de abandonar la isla?
[...]
Los pocos gélifux que sobrevivieron al cataclismo parecen evolucionar día a día: se hacen más agresivos, más grandes y más audaces. ¿Se debe a que su alimentación principal consiste en roer los huesos de los escasos chafers que caen en sus patas desde que devoraron al último de los jalamuts? Intentaré capturar uno y estudiarlo. ¿Y si encuentro algo interesante con estas investigaciones?
[...]
¡Meses! ¡Meses encerrada en esta mansión! ¡Meses buscando una solución que no llega! No se puede aumentar ni la autonomía ni la duración de vida de mis niños más allá del último límite conseguido.Aunque lo haya intentado con todos los ingredientes imaginables que hay en este maldito pueblo, ¡no hay ningún resultado favorable!¡Necesito productos de FUERA!¡TENGO QUE SALIR DE AQUÍ!¡¡TENGO QUE ROMPER ESTA BÓVEDA DE CRISTAL!!TENG...(El resto de la página está emborronado y parece que varios productos se han caído encima)Mi crisis de ayer fue extremadamente violenta. Me permito suponer que, desde entonces, ha pasado menos de un día completo, pero no me acuerdo de nada.
No hay manera de saber exactamente cuánto tiempo pasé en ese estado de rabia. Veo que muy pocos de mis niños se han dormido. Seguro que tenían mucha hambre como para quedarse despiertos. Eso quiere decir que hace menos de doce horas desde su última comida.
No queda ni un solo espejo entero en toda la mansión. He debido destruirlos en mi última crisis, reducidos a pedacitos. De todos modos, ya no me servían para nada... No creo que tenga necesidad de retirar mi máscara...
Voy a enviar dos columnas para cavar más al sur y al este. Mis recuerdos - aunque cada vez más confusos y borrosos - paisajes visibles desde lo alto de la torre desembocan en la imagen de un burgo y un puerto en esa dirección. Si consiguen alcanzarlos, quizás pueda enviar a algunos de mis protegidos al continente para recolectar nuevos ingredientes para mis experimentos.
[...]
Echo de menos al conde - o, mejor dicho, su gallardía y su determinación. Me gustaría poder estar aún a su lado, pero sé que no es posible. Más que echarlo de menos, siento un vacío en lo más hondo de mí. Un vacío que crece cada día. Como el vacío que invade al Pueblo Sepultado desde que lo sitié hace... ¿meses? ¿años? ¿siglos? Quién sabe, con la penumbra constante debida a la bóveda de hielo que ha cubierto el pueblo y mi errónea memoria, combinadas con mis accesos de cólera de los que recuerdo muy poco y el invierno sin fin de Frigost, se me hace relativamente imposible medir el paso del tiempo... ¡El colmo para una discípula de Xelor!
[...]
Jamás debí haberme lanzado a la conquista del pueblo. Al menos, no en el momento en el que lo hice.
Por el momento, he perdido mucho más de lo que he ganado. Vale, soy una reina... la reina del Pueblo Sepultado. ¡La reina de las nieves! ¿Pero cuál es mi reino? Un pueblo muerto y recluido, encerrado bajo una bóveda de hielo sin salida. No hay nadie que pueda admirar y clamar mi poder. Una reina que ni ha sido olvidada, porque nadie ha podido sobrevivir a su poder y dar testimonio. Una reina desconocida, una reina prisionera de una tumba de hielo. Una reina en la sombra. La sombra de Kontatrás, una vez más...
Yo, Mizz Frizz
Volumen II: La conquista de Frigost y más allá
por
Mizz Frizz
[...]
Cada vez es más difícil encontrar los ingredientes necesarios para la forjamagia en frío. Parece que al conde ya no le preocupan las necesidades de sus lugartenientes, nosotros; y más importante aún, MIS necesidades.
Es casi imposible hablar con él, y mucho menos aún cruzárselo. Se queda encerrado durante horas en sus aposentos y niega el acceso a toda persona a la cima de la torre.
Pero según los pocos datos que he podido conseguir, prepara algo muy gordo y peligroso. Solo su favorito, Sylargh, tiene el "honor" de poder dirigirse a él directamente.
[...]
He intentado hacer un mejunje con mis últimas reservas de ingredientes de forjamagia.
Fracaso total.
Oh, he tenido un resultado, uno de los más sorprendentes. Sin embargo, al igual que me pasó con anteriores creaciones como los tejarveles, he olvidado un factor importante: al querer hacer a mis creaciones dependientes a algo para controlarlas mejor, ¡las he hecho completamente adictas! En cuanto les falta, se vuelven locas.
Voy a atraerlas hacia un rincón retirado de la grieta Bu, esperando que no salgan pronto de allí. Crujidores polares devoradores de tarudio, eso no va a gustarle al conde, no puede enterarse...
Tengo que encontrar otra cosa más "controlable"... Hasta ese momento, mi conquista de Frigost tendrá que esperar.
[...]
A falta de ingredientes para mi forjamagia, he reorientado mis investigaciones echando mano de mis conocimientos en alquimia. También he aprovechado para echar un vistazo a las investigaciones de Nileza, ahora que ya no es de los nuestros. Fisgoneando sus notas, encontré verdaderas perlas en lo que él consideró como fracasos. Podría utilizarlo para mi propio bien. Comenzaré algunos experimentos con especímenes al fondo del "jardín del crepúsculo", al este de la torre. Sí, me refiero al cementerio.
[...]
[...]
Por otro lado, empiezo a considerar que el tiempo pasa demasiado lento y que esta isla se ha convertido en un camino sin salida hacia la cima de mi ambición. Creo que es necesario encontrar una nueva ocupación, a cierta distancia de aquí... Y aún tengo cuentas pendientes con ese cabeza hueca de Hazieff. Ya es hora de poner las cosas en su lugar.
[...]
Hoy, me presenté delante de los habitantes del Pueblo Sepultado Sepultado como "Embajadora del conde", con la misión de llevarles "la buena nueva de su arrepentimiento" y su "intención de reparar todos los daños causados por la creación de la clepsidra en la isla de Frigost."
Al principio dudaban, pero esos bobos han terminado creyendo cada una de mis palabras. Ahora entiendo como Sei Correa pudo convencerles de su proyecto tan fácilmente hace ahora más de 200 años...
[...]
Las primeras entregas han comenzado. En lo que se dan cuenta del efecto real de mis frizziruletas en ellos, los habitantes del pueblo ya estarán, al menos la mitad de ellos, "convertidos" a mi causa.
[...]
No puedo esperar más. El Pueblo Sepultado está lo suficientemente debilitado. Por un lado, la llegada constante de heridos de todas partes de la isla a causa de las tormentas y de la subida constante de las aguas. Por otro, los gélifux que huyen de la grieta Bu inundada e intentan sitiar el pueblo para llegar a lo más alto del monte Tórrido. La milicia no da abasto y los habitantes que han conseguido sobrevivir a mi "regalito" están más que ocupados.
Tengo que aprovechar esta falla inmediatamente. Frigosteños, ¡vuestro tiempo se ha agotado!
Voy a reagrupar mis creaciones, las antiguas pueden quedarse en el castillo - ya no me sirven. Van a poder salir de las galerías que había construido en el subsuelo de la mansión y llegar al patio del castillo para estirar un poco las patas al aire libre. No tengo muchas, pero en el peor de los casos podría construir más en el sitio.
[...]
¡No es posible! ¡No hay modo de encontrar a Hazieff! ¿Podría haber encontrado un modo de abandonar la isla?
[...]
Los pocos gélifux que sobrevivieron al cataclismo parecen evolucionar día a día: se hacen más agresivos, más grandes y más audaces. ¿Se debe a que su alimentación principal consiste en roer los huesos de los escasos chafers que caen en sus patas desde que devoraron al último de los jalamuts? Intentaré capturar uno y estudiarlo. ¿Y si encuentro algo interesante con estas investigaciones?
[...]
¡Meses! ¡Meses encerrada en esta mansión! ¡Meses buscando una solución que no llega! No se puede aumentar ni la autonomía ni la duración de vida de mis niños más allá del último límite conseguido.Aunque lo haya intentado con todos los ingredientes imaginables que hay en este maldito pueblo, ¡no hay ningún resultado favorable!¡Necesito productos de FUERA!¡TENGO QUE SALIR DE AQUÍ!¡¡TENGO QUE ROMPER ESTA BÓVEDA DE CRISTAL!!TENG...(El resto de la página está emborronado y parece que varios productos se han caído encima)Mi crisis de ayer fue extremadamente violenta. Me permito suponer que, desde entonces, ha pasado menos de un día completo, pero no me acuerdo de nada.
No hay manera de saber exactamente cuánto tiempo pasé en ese estado de rabia. Veo que muy pocos de mis niños se han dormido. Seguro que tenían mucha hambre como para quedarse despiertos. Eso quiere decir que hace menos de doce horas desde su última comida.
No queda ni un solo espejo entero en toda la mansión. He debido destruirlos en mi última crisis, reducidos a pedacitos. De todos modos, ya no me servían para nada... No creo que tenga necesidad de retirar mi máscara...
Voy a enviar dos columnas para cavar más al sur y al este. Mis recuerdos - aunque cada vez más confusos y borrosos - paisajes visibles desde lo alto de la torre desembocan en la imagen de un burgo y un puerto en esa dirección. Si consiguen alcanzarlos, quizás pueda enviar a algunos de mis protegidos al continente para recolectar nuevos ingredientes para mis experimentos.
[...]
Echo de menos al conde - o, mejor dicho, su gallardía y su determinación. Me gustaría poder estar aún a su lado, pero sé que no es posible. Más que echarlo de menos, siento un vacío en lo más hondo de mí. Un vacío que crece cada día. Como el vacío que invade al Pueblo Sepultado desde que lo sitié hace... ¿meses? ¿años? ¿siglos? Quién sabe, con la penumbra constante debida a la bóveda de hielo que ha cubierto el pueblo y mi errónea memoria, combinadas con mis accesos de cólera de los que recuerdo muy poco y el invierno sin fin de Frigost, se me hace relativamente imposible medir el paso del tiempo... ¡El colmo para una discípula de Xelor!
[...]
Jamás debí haberme lanzado a la conquista del pueblo. Al menos, no en el momento en el que lo hice.
Por el momento, he perdido mucho más de lo que he ganado. Vale, soy una reina... la reina del Pueblo Sepultado. ¡La reina de las nieves! ¿Pero cuál es mi reino? Un pueblo muerto y recluido, encerrado bajo una bóveda de hielo sin salida. No hay nadie que pueda admirar y clamar mi poder. Una reina que ni ha sido olvidada, porque nadie ha podido sobrevivir a su poder y dar testimonio. Una reina desconocida, una reina prisionera de una tumba de hielo. Una reina en la sombra. La sombra de Kontatrás, una vez más...