Dofus Codex
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WakfuFamilia 7

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Yo estaba en las landas de Sidimote... ¿O eran los Campos Téril? Hasta donde alcanzaba la vista, el paisaje era árido y desolado. Hacía especialmente calor en Brakmar. Mis pies negros de las cenizas que pisaba acabaron llevándome a la entrada de una pequeña grieta en la pared, lo suficientemente grande para que una persona pudiera pasar.
Me abarcó una especie de fascinación inexplicable, y me dispuse a deslizarme dentro, después de haber soltado el equipaje que llevaba.
Pronto tomé conciencia de que estaba rodeado por una oscuridad total, al mismo tiempo que sentía como poco a poco el camino se despejaba hacia una pequeña sala.

El calor se hacía insoportable, sudaba la gota gorda y solo veía dos puntos rojos en la oscuridad, como tratando de guiarme en las tinieblas.
Fue mucho más tarde cuando comprendí que esos puntos rojos eran los ojos de una de las criaturas más místicas y más peligrosas del Mundo de los Doce. Mi corazón que latía a toda prisa había disimulado sus gruñidos, pero fue el olor cada vez más fuerte a brasa lo que acabó por disuadirme de continuar.

Nadie ha encontrado nunca la entrada a esta caverna. ¿Quizá se abría solamente los días de muchísimo calor? ¿O bien, yo soñé mi propia desventura? ¿Fue un golpe de suerte lo que la selló?

Aunque quedan muchos interrogantes en el aire, de una cosa estoy seguro.

No te acerques a los Ojos Rojos.

Firmado: Meh X.