Dofus Codex
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WakfuFamilia 3

Miaumiau

350 palabras
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Miaumiau
22 juliero – 23 agusto


Cuenta la leyenda que antaño vivía en las tierras de Amakna un magnífico miaumiau de pelo largo tipo angora.
Dicen que el dios Zurcarák hizo de él su protegido y que lo dotó de una belleza comparable a la de los cielos. No había animal en el mundo que pudiera competir con aquel majestuoso felino de sedoso pelaje.
Sus ojos tenían el verde de las esmeraldas y sus delicadas orejas eran suavecitas y calentitas. Sus garras y sus dientes parecían esculpidos en marfil y sus bigotes, finos como las cuerdas de una cítara. Su dulce maullido recordaba el canto de los tofus y su ronroneo era capaz de amansar a los milubos más feroces.
Tenía tantas cualidades que todo el mundo lo admiraba y ninguna felina se le resistía. Pero a fuerza de ser adulado y cortejado por las mininas, al miaumiau se le subieron los humos.
Cuando se miraba al espejo, se encontraba tan bello, que estaba convencido de ser el rey de todos los animales.
Por lo tanto, para conservar su majestuosidad y cuidar su imagen, se pasaba las horas acicalándose el pelaje.
Y se aplicaba tanto, que su pelaje terminaba por despedir un brillo casi cegador.
No obstante, un día, al querer brillar aún más, se lamió tan fuerte que se arrancó el pelaje.
De su maravilloso vellón solo quedaba una suave pelusa que salió volando muy lejos.
El miaumiau calvo vio como sus pelos relucientes flotaban, llevados por el viento, hasta el cielo.

Centelleantes, se transformarían en estrellas y dejarían al micifuz desnudo, pelado y blanco.
Nativos del signo Miaumiau:

Los aventureros nacidos bajo el signo Miaumiau son muy carismáticos.
Son unos seductores natos, y no dudan en utilizar su encanto para obtener lo que desean. ¡Porque ellos lo valen!
Pero no porque luzcan un espléndido pelaje tienen mucho bajo él.
Sin su pelo, no sobresalen más que una larva.
En pareja, los miaumiaus no son complicados: les gusta que les acaricien.
Admiradles, veneradles y hacedles cumplidos y los tendréis comiendo en la palma de la mano.

por Yova Etna