El Pueblo Inundado
Situado en el fondo de un cráter, el pueblo inundado no había sido siempre así... El calor y la protección que proporcionaba el cráter frente al frío, hacían de él un refugio acogedor. Y la verdad es que para hacer frente a los cortos pero duros inviernos a los que se exponían los frigosteños de la época, ¡era necesario algo así! Este cráter, al igual que los otros dos, provenía de explosiones volcánicas, ya que, más allá del clima templado y de los inviernos glaciales, Frigost también era conocida por su importante actividad volcánica.
Sin embargo, los habitantes de Frigost lo tenían que haber sospechado: jugar con el clima de la isla, ¡era como jugar con fuego!
Sin embargo, los habitantes de Frigost lo tenían que haber sospechado: jugar con el clima de la isla, ¡era como jugar con fuego! Considerada como la principal competencia de Amakna, Frigost contaba, en efecto, con una tecnología agrícola particularmente avanzada. Para llegar a ese punto, los experimentos para conseguir una estación invernal más suave iban por buen camino. Hasta el día en que, a fuerza de molestar a la naturaleza, los frigosteños acabaron con su paciencia. En ese momento, el nivel del agua aumentó, transformando el pueblo y los otros dos cráteres en gigantescos lagos. Lo cierto es que, durante un tiempo, los habitantes pudieron dedicarse a una nueva actividad: la pesca. Pero, sobre todo, necesitaban un nuevo lugar en el que vivir.
Durante este terrible accidente, algunos murieron ahogados en ese acuario de agua hirviendo. Otros consiguieron agarrarse a los restos del pueblo y flotaron hasta llegar a la superficie del cráter donde pudieron quedarse. Luego estaban los que se negaron a luchar, incapaces de abandonar las casas en las que habían vivido durante tantos años, se dejaron tragar por las aguas, convirtiéndose ellos mismos en vestigios del pasado...
En cualquier caso, los supervivientes necesitaban un nuevo hogar. Así que emprendieron la construcción de un burgo, conocido a partir de entonces como el lugar de reunión de los detractores del conde Kontatrás. Pero eso es otra historia...