Página arrancada

5º día
Volví a la entrada de la mina para extraer un pedazo de la piedra y de repente, cuando estaba sentado a la entrada de la mina, oí un ruido que venía de adentro. Mi curiosidad pudo más que mi miedo, dejé todas mis cosas en el suelo y entré. La mina esta desafectada y la luz del día casi no conseguía entrar. Sin embargo, me parecía que algo que ardía iluminaba la galería desde el interior. Me acerqué a la fuente de luz, prudentemente, y no podía creer lo que veían mis ojos: ¡goblins!
Allí, en las profundidades de la mina de esta isla abandonada, ¡viven goblins!... Me escondí detrás un pedazo de roca y los observé. Uno de ellos hablaba de una pepita de oro enorme, escondida en la mina. Esta noticia me ha motivado para seguir avanzando y averiguar más.
Voy a intentar acercarme un poco. Seguiré escribiendo más tarde.