Dofus Codex
Volver a la biblioteca
Dofus Touch

En Busca de la Inmortalidad

Volumen 2

por Nileza713 palabras
100%

7 de martalo de 550


Hoy estoy de humor para volver a redactar mi diario. ¡Desde hace un montón de semanas no hago más que escribir fórmulas alquímicas! Empiezo un nuevo volumen porque no he conseguido dar con mis primeros escritos. ¿Me habré dejado el diario en Amakna? Si así fuera, ¡espero que nadie lo haya encontrado! Tiene algunos detalles embarazosos. Estos dos últimos meses han estado bien cargados. Después de llegar a la isla de Frigost, me dirigí a las pendientes del monte Tórrido en pleno invierno, para instalar mi laboratorio. Las temperaturas eran bajísimas... Por poco me congelo allí mismo, pero solo perdí dos dedos del pie con este tema. ¡Una nimiedad! Por desgracia, este frío extremo duró muy poco. Menos mal que he confeccionado unos elixires refrigerantes y he guardado una gran cantidad de hielo. Creo que podré almacenar un poco de frescor para mis experimentos.


8 de aperirel de 550


Dicen que en aperirel, puede helar la piel: ¡creo que le he dado un verdadero sentido a la expresión! He conseguido crear una capa de bruma congelante para enfriar las inmediaciones de mi laboratorio. Voy a poder seguir con mi trabajo sin tener que esperar al próximo invierno. Tengo planeado construir un invernadero para algunas de mis plantaciones, pero, para eso, voy a necesitar mano de obra... Me pregunto si las bestias peludas con las que me he cruzado varias veces por la región me podrán ayudar. No tienen pinta de ser agresivas si no las provocas.


19 de juninsidor de 550


¡Ya está construido el invernadero! Una cosa menos. Los golosotes se han mostrado bastante amigables, y he conseguido negociar con su jefe, una especie de guía espiritual que se pasa una buena parte de los días atiborrándose de miel. Me proporcionó todo lo que necesitaba a cambio de que les dejara a sus obreras acceder libremente a mis plantaciones. Acepté y, además, me enteré de que existe un néctar celestial con propiedades de lo más interesantes. Creo que podría agregar unas cuantas gotas de este néctar en la próxima versión de mi pócima. ¡Confío en que mis investigaciones avanzarán!


15 de juliero de 550


A raíz de que murieran varios enjambres envenenados por algunas de mis plantas, mis relaciones con los golosotes se han deteriorado. Ya no quieren saber nada de mí. Así que yo me mantengo al margen de su colmena y ellos, alejados del invernadero. Los alquimilusionistas que he creado a partir de fluidos elementales velan por mi seguridad, pero me cuesta conciliar el sueño. Tengo la impresión de que no avanzo, de que soy prisionero de mi propia mente. Me pregunto si la soledad no estará empezando a hacer mella en mí.


8 de agusto de 550


Un viajero que estaba de camino a la cumbre del monte Tórrido se ha perdido y ha acabado por casualidad en mi invernadero. Le he ofrecido mi hospitalidad. Me ha dado algunas noticias sobre lo que está pasando por la región: al parecer, se está construyendo un pueblo a los pies del monte, y todos sus habitantes están participando en un proyecto de gran envergadura. Seguramente me habría dicho más si hubiera aguantado mejor el frío... Creo que se le acabó congelando el corazón dentro del pecho. ¡No podía dejar pasar la oportunidad de probar mi último elixir de conservación! Ha sido una magnífica cobaya.


22 de agusto de 550


Lo tengo decidido: ¡voy a ir al pueblo de Salpicado! Aprovecharé mi estancia allí para conseguir semillas, comida y algunos ingredientes que me empiezan a faltar.


20 de septango de 550


El posadero me ha dejado un mensaje hoy, de parte de un amakneano llamado Kordis. Dice que tiene mi diario y que quiere convertirse en mi discípulo. Y eso que sabe lo que le pasó a mi último aprendiz... Aun así, tengo curiosidad por encontrarme con él.


22 de septango de 550


Mi conversación con Kordis ha resultado fructuosa. He aceptado concederle un período de prueba; parece bastante bueno, sobre todo en lo que a hongos se refiere. Seguramente lo mandaré al bosque encantado a que me consiga unas cuantas muestras. Lo más probable es que pasemos el otoño en el pueblo, y, en cuanto el invierno empiece a dar señales de vida, volveremos al laboratorio.


También en otra fuente