Página de diario escrita rápidamente
Día 26
Ha estado toda la noche lloviendo fuerte. Al despertarnos, tiritando, hemos estado desayunando en un silencio de lo más macabro. Solo la perspectiva de volver al islote me alegraba tanto como para olvidar nuestra miserable condición.
El día se había desarrollado sin problemas hasta el momento en el que volvimos al campamento. La pleamar se había llevado mi barco mar adentro y tuve que esperar que volviera a buen puerto, hasta que llegó a esa cala que se había quedado fría y húmeda por la lluvia.
Oí el choque mucho antes de saber qué lo había causado. Un ghul que, en un primer momento, me parecía que tenía cordura, cayó rodando desde lo alto del islote porque la lluvia hizo que se hundiera un acantilado. Encantado de encontrarme, por fin, a solas con uno de ellos, traté de conocerlo. Rápidamente, sentí que el encuentro era incómodo cuando el ghul y sus congéneres que se iban deslizando también por el acantilado se dirigieron a mí gruñendo.
Y ahora me encuentro en una situación muy problemática. Huir por el mar sería un suicidio. Intentar entablar amistad con este nuevo grupo parece la mejor solución. Y si no lo consigo... Prefiero no pensarlo...
Era Will, soy Will y seguiré siendo Will.