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La Invasión de Uk'Not'Allag'

El pastor que llegó a rey de Amakna

por Fecalina, la Sabia1,315 palabras
100%

Cuatro anillos en el cielo: p. 3

El pacto roto: p. 5

Destrucción y desolación: p. 6

Amakna sometida a los demonios: p. 7

El gremio de Allister: p. 8

La astucia: p. 10

El triunfo de Allister: p. 11


Cuatro anillos en el cielo

Un día maldito entre todos los días, los sabios de Amakna descubrieron que los huevos del dragón Bolgrot habían desaparecido. Su búsqueda, aunque fue discreta, atrajo la atención de todos los merodeadores... Durante las noches de guardia, una palabra estaba en boca de todos, una palabra que se murmuraba en voz baja, una palabra extraña, con consonancias raras y de la que todos desconfiaban. Más tarde, los viejos cuentacuentos, los ancianos que conocían la vieja lengua dracónica fueron de repente tratados con mucho respeto y atenciones. Ellos sabían que en la lengua de los dragones, la palabra «dofus» significaba «huevo de dragón». También conocían la historia de Rykke Errel... Y en verdad, si les pagaban unos tragos para que contaran la increíble historia, ¡no se iban a privar de contársela a quien quisiera oírla! Tras varias rondas, la leyenda de los dofus era cada vez más larga, detallada e increíble: en aquellos tiempos, no se preocupaban mucho por la veracidad mientras que la historia fuera buena. Dicho de otra forma, los cuentacuentos, tienen más cuento que historias...


Los rumores más disparatados no tardaron en correr como la pólvora, suscitando el pavor y la avaricia incluso más allá de la región. No pasó mucho tiempo para que miles de aventureros invadiesen Amakna. Y demonios. ¿Demonios? Sí, demonios venidos directamente del mundo vecino, oscuro y corrupto, peludos (los demonios, no el mundo, evidentemente) y con tantos músculos que hacían palidecer al más grande de los paladines.

En menos tiempo del que se tarda en escribir su nombre, Uk'Not'Allag' se había puesto a la cabeza de una escuadra de demonios y desembarcaba en Amakna.

En esos tiempos, Allister, que aún no era más que un joven pastor, dejaba pastar sus jalatós mientras observaba el cielo. Apenas amanecía sobre los montes de Cania cuando unos extraños anillos nubosos parecieron marcarse en el cielo...


El pacto roto

Cuando los sabios tomaron la decisión de declarar el año 505 como año negro, ya era demasiado tarde... Recuerdo la decepción del consejo y el resentimiento de mi maestro. ¿Cómo pudieron los sabios hacerse tantas ilusiones? Creer que, por descuido, los demonios habían pasado a través del espacio como el que resbala por una lava pegajosa... y que se iban a ir igual que habían venido, tras haberle hincado el diente a algunos jalatós y unos cuantos reyes... En aquellos tiempos, los sabios pensaban que era una broma de los demonios de las horas. En realidad, se negaban a ver la evidencia. Peor aún: ¡tenían miedo!


Destrucción y desolación

Cuando los demonios acabaron de hornear la guarnición de Amakna y guardaron el jugo para condimentar las mollejas de tofu, los sabios ya lo tenían claro. Entonces, más de un valiente alzó su espada para ir a matar a las criaturas maléficas... pero todos terminaron en estofado con hierbas aromáticas o en bebida fermentada. Trisbulis, el demonólogo, reconoció además que los guerreros en edad de batirse contribuyeron en gran medida a la mejora del arte culinario demoníaco durante aquella época.

Uk'Not'Allag' renegó del pacto firmado hacía muchas lunas por su raza. La peor pesadilla de los sabios tenía ahora fundamento: ¡el demonio quería los dofus!

Los dioses, que parecían haber olvidado Amakna, actuaban con mucha discreción, al igual que los protectores de los meses. ¿Estaban ocupados mimando otros mundos? ¿Intentaban averiguar cómo podían manejar a los demonios y, en concreto, al más poderoso de ellos, Rushu? ¿Lucharían contra él? Nadie podía decirlo con certitud...


Amakna sometida a los demonios

Siete piedras negras se alinearon ante los ojos de mi maestro, siete años pasaron desde la invasión de Amakna a manos de los demonios. Parece que fue ayer... El terror y desolación reinaban en esos tiempos. El año 512 del calendario de Xelor comenzaba sin que tan solo un amakneano pensara en festejarlo.

Uk'Not'Allag' redujo la población a la esclavitud. Todos estaban obligados a escarbar en la tierra en busca de los tesoros de Amakna: oro y piedras preciosas, por supuesto, pero sobre todo ¡los valiosísimos dofus! Entre los viejos cuentacuentos, quedaba uno que no titubeaba y al que le quedaba aún su lengua. Delante de Uk' y una decena de tenazas de todos los tamaños, afirmó que una vez reunidos los seis dofus, los mismísimos dioses se verían obligados a reconocer al demonio como uno de ellos...


El gremio de Allister

Pero a lo que íbamos: Allister. El muchacho creció. Se convirtió en un feca conocido por ser un temerario. Era el pastor con la manada más grande de jalatós de Amakna. En cuanto a los invasores, consideraban Amakna como un vasto terreno de juego. Y no se imaginaban ni un solo instante que aquellos a los que llamaríamos más tarde «El gremio de Allister», pero que en aquellos momentos no eran más que jóvenes sin experiencia o vejestorios, iban a provocar su perdición.

Una mañana, cuando llevaba su manada al prado, Allister encontró una dama feca que tenía en la cabeza una corona cornuda. ¿Era una feca de la nobleza? ¿Una princesa... o una reina? ¡¿La diosa en persona?! Con un gesto, interrumpió sus preguntas y, sin abrir la boca, le dijo a Allister que él iba a provocar la caída de los demonios... siempre que no emplease ni la fuerza ni las armas. Pero Allister tenía que saber cómo iba a hacer lo que la dama le acababa de confiar.


Llegados a este punto, tienes que saber, lector, que Allister era el último de una larga línea de pastores fecas. Si la diosa Feca - porque se trataba de ella - lo había elegido, no era coincidencia. Su familia era conocida por su famosa morcilla cocida de jalató (pero esta no es la razón por la que él fue el elegido). Su padre y el padre de su padre, antes que él, utilizaban un objeto mágico para engordar a sus animales: una traba con cuatro argollas metálicas. De un par de golpes, dos de las argollas se colocaban como brazaletes alrededor de las patas del animal, mientras que las otras dos se abrían si había que soltar al bicho. Este curioso objeto se llamaba «argolla Etazo» y que hasta el momento solo había servido para capturar a los jalatós, iba a hacer posible que se pudiese capturar la criatura más cruel que jamás haya conocido Amakna.


La astucia

Allister decidió sacrificar su manada de jalatós en honor a Uk'Not'Allag'. Sin prestar atención a la muchedumbre de amakneanos que le silbaba y abucheaba, degolló las bestias y le ofreció al demonio centenares de toneles llenos de hemoglobina jalatesca. Es algo conocido solo por los dioses: a los demonios les pierde la sangre de jalató. Uk'Not'Allag', loco de contento, organizó una orgía con sus compañeros, en la que bebieron sangre una y otra vez, hasta que dejaron vacío el último tonel. Todos los demonios acabaron por dormirse con su enorme panza bien llena...

Durante el sueño de Uk'Not'Allag', Allister colocó las argollas Etazo en las muñecas del demonio. El ruido del cierre resonó, y así fue como Uk' fue aprisionado. Las argollas, además de inmovilizarle, no le permitían digerir. A Uk', encadenado e incapaz de liberase, lo encerraron en el calabozo de Amakna. Sus compañeros, viendo que el más poderoso de entre ellos había sucumbido, se dieron a la fuga...


El triunfo de Allister

Aclamado como el digno salvador de Amakna, Allister fue nombrado rey. Poner la mayor distancia posible entre Uk' y la trampa fue la misión prioritaria para Fallanster, el hermano de Allister. Él se dirigió en secreto al norte. Solo Allister conocía el destino de Fallanster: Astrub, la ciudad de los mercenarios. Y el tiempo pasó...

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