El castillo de arena
Este castillo de arena no es como los demás: fue erigido por Aasimar en persona. En respuesta a sus detractores, que se mofaban de su corta vista, el arquitecto miope se propuso alzar una fortaleza en miniatura con todo lujo de detalles, incluso con pequeños personajes del tamaño de diminutas hormigas. Esta auténtica maravilla arquitectónica y artística vio la luz en un solo día, ¡y todo gracias a una pala y un cubo!
Mientras reforzaba las murallas, con la cabeza enterrada en la arena, Aasimar pronunció las siguientes palabras: «Estando contra la pared es cuando se ve mejor la pared».
Y para que ni el oleaje ni el tiempo acabaran con su obra, el arquitecto la bañó con una mezcla secreta elaborada siguiendo su propia receta, y cuyo principal ingrediente era un misterioso líquido que algunos adeptos a la medicina natural utilizan como remedio contra las mordeduras de peces venenosos.