Diario de un superviviente
17 de desiembro de 654 – 16:43
Movidos por la urgencia de la situación, optamos por el camino de la izquierda.
Nuestros pasos resonaban en el suelo, dejando tras ellos el eco de nuestra creciente ansiedad. Cada recoveco parecía esconder un misterio siniestro, haciendo que nuestro avance fuera incierto. La débil luz de las antorchas proyectaba sombras inquietantes que bailaban al ritmo de nuestro nervioso avance.
Los pasillos parecían extrañamente familiares: los mismos motivos en las paredes, las mismas fisuras en el suelo. Y esa puerta... ¡LA puerta! Habíamos vuelto al punto de partida.
¡Yo sabía que deberíamos haber ido por la derecha!
Se hizo un silencio pesado que mezclaba la frustración y el miedo. La verdadera naturaleza del lugar superaba nuestra comprensión. Solo nos quedaba hacer acopio de nuestras fuerzas, analizar cada detalle al máximo y esperar encontrar una manera de escapar, aunque el sitio parecía desafiar las propias leyes de la realidad.