Diario de un superviviente
17 de desiembro de 654 – 19:16
Terminó haciéndome caso. Al final tomamos el camino de la derecha, marcando las paredes de las salas atravesadas para evitar cualquier confusión.
A veces, había un líquido viscoso y pegajoso por el suelo, que nos dificultaba el avance y nos quitaba poco a poco las fuerzas.
Una criatura cadavérica surgió de la sombra. Mi amigo anutrof intentó repelerla. En vano. Tuve la ingeniosa idea de usar una flecha helada que inmovilizó inmediatamente al monstruo. Tras el impacto, unos objetos cayeron al suelo, emitiendo un sonido nítido.
¡Una lluvia de kamas! Y... ¿una ficha? Tenía grabado un motivo extraño. Rápidamente, me escondí el objeto en el bolsillo. Por su parte, mi compañero de equipo se llenaba los bolsillos de kamas antes de que la criatura consiguiera librarse del hielo. En cuanto la oímos crujir, echamos a correr para atravesar la sala a toda prisa.