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Dofus Touch

Diario de un taponano

1,121 palabras
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Querido diario:


Es la primera vez que me alegro de tenerte en mi bolsa. Desde la muerte de Krikri, la última rata de la habitación, ya no tengo a nadie con quien hablar. Hoy he tenido que sacrificar a Krikri, ya que no me quedaba nada más para merendar. Me siento mal, pero creo que Krikri es más feliz muerto que sufriendo por el hambre.
Ya llevo varios días aquí y empieza hacer bastante calor. Me pregunto dónde está toda el agua que teníamos. Aunque no se podía beber, al menos permitía regular un poco el calor. Mis provisiones de cerveza están disminuyendo, no sé qué será de mí cuando los toneles estén vacíos.
Esto me enseñará a no quedarme dormido mientras los demás trabajan. Mi mamá siempre me lo dice, seguro que me va a regañar cuando vuelva a casa. Quizás hasta será mejor que no vuelva... ¿Tú qué crees, trocito de papel? Entre los gritos de mamá y los rugidos de las profundidades de la Fragua Baja, no sé qué me da más miedo, la verdad.



Querido diario:


Hoy he decidido intentar cocinar el último trozo de Krikri a la parrilla. Mamá siempre hace eso con los otros animales, pero no sé realmente cómo se hace. Me da miedo quemarme, pero entre el sabor a rata cruda y cocida, creo que debería correr el riesgo. Nota: Mi barba ha prendido fuego durante el cocinado, pero creo que he conseguido asar un poco el trozo, estaba menos malo que de costumbre.



Querido diario:


Lo he pensado bien y creo que debería tratar de salir de este lugar. Ya hace 12 días que estoy aquí y nadie ha venido a buscarme, ni siquiera mi mamá. Creo que no tienen ganas de venir porque tienen miedo de los gritos. Pero a lo mejor si salgo, mi mamá estará orgullosa de mí. Ella siempre me ha dicho que lo mejor es esperar que alguien venga en mi ayuda, ya que es lo más seguro para mi vida. Creo que lleva razón, pero es que tengo hambre. Voy a intentar abrir la puerta de madera que está al final de la escalera para ver qué hay. Espero que haya cerveza.



Querido diario:


Esta expedición a la habitación de al lado ha sido la mejor experiencia de mi vida. Pasé mucho miedo, pero encontré cerveza y eso es lo único que importa. También encontré tres nuevas ratas. Por el momento me he comido dos, ya que hablo mucho con la que queda. Estoy deseando volver a ver a mamá para contárselo todo. ¡Nunca me creerá!



Querido diario:


Esta noche he escuchado algo o a alguien rascando la puerta. Primero he pensado que se trataba de nuevas ratas que venían a hacerme una visita, pero en el momento de abrir la puerta, me he dado cuenta de que se trataba de algo mucho más grande. He escuchado muchos gruñidos y he pasado mucho miedo. No sé exactamente lo que era, pero me ha costado mucho trabajo volver a dormirme.



Querido diario:


Hoy he vuelto a ir a las salas contiguas para traer cerveza, estaba tan oscuro como la primera vez. Pero esta vez he decidido encender una antorcha, y atrapar las ratas ha resultado mucho más sencillo. A partir de ahora, siempre iré de excursión con una antorcha.



Querido diario:


¡Hoy he decidido ir a visitar los hornos de la Fragua Baja! Siempre he soñado con descubrir la fragua de cerca. Pero mi mamá siempre me ha prohibido ir a los lugares donde se supone que no debo ir. En el trabajo, siempre hacemos el mismo recorrido. Por eso, durante todos estos años no he visto gran cosa del interior de la Fragua Baja.
He agarrado mi antorcha y he ido más allá de los últimos toneles de cerveza que he encontrado. He descubierto salas llenas de armas y armaduras. He podido hacerme con algunas varillas para cocinar las ratas que me quedan. De hecho, me pregunto cómo hacen para conseguir comida aquí. Las piezas de herrería son realmente hermosas, estoy muy orgulloso de participar en su fabricación, aunque solo sea un poco. He encontrado incluso joyas que probablemente se incrustarán en armas y armaduras. Me encantaría aprender a hacer eso. Aunque mamá nunca me dejará... ¿Quizás debería hacerlo de todos modos?



Querido diario:


Esta noche he vuelto a escuchar gruñidos y rascar la puerta. Ahora estoy seguro de que no son ratas. He agarrado una de las armas que encontré dentro de la Fragua Baja. No sé si la utilizaré, pero como soy un taponano, seguro que lo llevo en la sangre. Los gruñidos han pasado rápidamente y he podido dormir.



Querido diario:


Hoy quería seguir con mi expedición a la Fragua Baja, pero he conocido a alguien malo. He pasado mucho miedo y he tenido que correr a esconderme. No he visto realmente lo que era, pero era gigantesco y gruñía muy fuerte, nunca antes había escuchado algo así. Ni siquiera en las historias que mamá me contaba había una cosa así.



Querido diario:


Esta mañana he escuchado pasos en la sala de al lado. ¡He pensado que era mamá que venía a buscarme! Así que he ido corriendo a verla, pero he tenido que esconderme detrás de los toneles de cerveza porque no era para nada mamá. Esas personas extrañas que caminan por la Fragua Baja me dan mucho miedo. Me pregunto realmente dónde están mamá y los demás.



Querido diario:


Todos estos días que he pasado aquí me han dejado tiempo para pensar en muchas cosas. He podido hacer realidad el sueño de mi vida: ¡visitar las profundidades de la Fragua Baja! Creo que esta experiencia me ha cambiado, me he preparado la comida yo solo y he sobrevivido todo este tiempo sin la ayuda de mamá. Ha sido difícil, pero he aprendido muchas cosas. Quizás el hambre me esté carcomiendo y esté empezando a perder realmente la cabeza. Pero, en el fondo, creo que no me arrepiento...



Querido diario:


No he dormido en toda la noche, porque otra vez había gruñidos al otro lado de la puerta. Hasta la rata que quedaba ha huido de la habitación. Creo que los monstruos de afuera saben que estoy aquí y ya no me atrevo a salir ni a moverme. No voy a volver a hacer ruido, espero que se vayan pronto.



Querido diario:


Los monstruos de afuera por fin se han ido. Me da mucho miedo salir, pero tengo mucha hambre. Creo que todas las ratas han muerto, hace varios días que no encuentro ninguna. Tengo realmente hambre... Voy intentar salir a explorar una vez más, a pesar del peligro. Después de todo, ya no me queda mucho que perder. Vuelvo esta noche...