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Dofus 3

El Reloj Divino de Xelor

Fragmentos Encontrados - Tomo VI

por Acidrik Rasgapanza1,196 palabras
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Reloj Divino ideado por Xelor está sincronizado con los latidos del corazón de los dofus. La pulsación única de los huevos sagrados permite que la armonía reine en el mundo, pero Rushu, el señor de los demonios, se siente ofendido...

El acuerdo es unánime: corresponde al dios Xelor ocuparse de las manipulaciones del tiempo. Levantando un poco el vuelo de su capa, saca su inseparable reloj de arena portátil. Y con este artilugio obra el prodigio de detener el tiempo, lo que resulta de gran utilidad para reparar los desgarrones en el tejido temporal, cuando las fechas se deshilachan y terminan devoradas por las polillas del tiempo y las cronologías se erizan como las antenas de una vieja tempusfuguita. Y cuando esto ocurre, los gusanos de seda del tiempo, adiestrados especialmente por el mismísimo Xelor, tejen el elaborado hilo temporal que permitirá zurcir los desgarrones.

Xelor decreta una tregua de unos pocos miles de granos de arena sideral, que empieza a caer por el estrecho cuello de su reloj de arena. El curso del Krosmoz se detiene durante un instante, y es como un intenso croar que se hace oír hasta que, por fin, desaparece.


Y este nuevo silencio calmará las fluctuaciones divinas y cósmicas que recorren el universo. (Aunque Yopuka y Osamodas, e incluso todos los dioses del Mundo de los Diez, tienen unos principios radicalmente opuestos. Sea como fuere, la armonía celestial debe ser absoluta, y el acuerdo divino totalmente unánime, para que el tiempo pueda transcurrir tranquilamente).

Xelor sin duda habría golpeado con fuerza un gong de haber tenido uno a mano. Sin embargo, no le queda más remedio que rendirse a la evidencia: en medio de la nada, no hay forma alguna de hallar un gong. Tras recorrer con la mirada la asamblea de los dioses, clava los ojos en la bóveda estelar, absorbido por algo que solo él parece capaz de ver. De repente, alza los brazos, en mitad de un revoloteo de vendas y polvos luminosos que provocan agudos chillidos de terror entre las diosas. Esta parte del ritual no tiene ninguna utilidad concreta, pero a veces los pequeños detalles hacen que todo sea diferente...


Entonces, pellizca con los dedos la materia inerte del espacio a su alrededor y dibuja un remolino con el dedo índice, como si quisiera enrollarla con un hilo invisible. Acto seguido, arranca un pedazo de materia estelar, que muta al instante en una multitud de minúsculos huevos, transformados al poco en una nube de efímeras doradas.

Las efímeras se apiñan una al lado de otra hasta formar la estructura de un reloj, que cobra el aspecto de un objeto vivo y de color cobrizo. Con un gesto, Xelor señala el interior del reloj y cuatro mariposas translúcidas se precipitan en el acto a su interior. Las mariposas mágicas se introducen en el mecanismo del reloj. Después de unos aleteos, se elevan y el mecanismo se pone en marcha. El tictac puede escucharse con claridad. Y para cerciorarse de que las mariposas tempusfuguita están motivadas y concentradas en su tarea, Xelor les brinda la compañía de una rana devoradora del tiempo. Hay algunos fallos, por supuesto, y la devoradora se ha llevado más de una indigestión... Pero, después de unos cuantos arreglos, Xelor ajusta el Reloj a las pulsaciones de los dofus; ahora desgrana unos segundos perfectos.



Y llega entonces el momento en el que Xelor sella el cuerpo del reloj cubriéndolo con once gemas de color violeta. A partir de este momento, el tiempo empieza a transcurrir. El equipo de las mariposas, espoleado por la rana, siempre pegada a sus faldas, ofrece a Xelor una ventaja nada despreciable: no hay que rehacerlo cada vez. Cierto es que de vez en cuando habrá que sustituir alguna mariposa, pero las tempusfuguitas no son precisamente escasas.

Cabe destacar que las entrañas del Reloj Divino llevan escrito con precisión TODO lo que sucede en el mundo. En cualquier momento. Cuando sea. Y es que el reloj está hecho de efímeras divinas, aunque cada uno de estos insectos nace y muere en una fracción de tiempo, para renacer acto seguido como un si de un minúsculo fénix se tratase. Y es esta combustión espontánea la que permite grabar cada instante en el corazón del reloj.



Como un archivador glotón, el reloj va encerrando las gestas y las vivencias de todos, desde los primeros llantos hasta los últimos suspiros. Y justo cuando las almas abandonan su jaula corporal para acudir al encuentro de su dios, podemos escuchar un tímido tintineo...

No satisfecho con que su reloj indique las horas, los minutos y los segundos, Xelor decide dividir la esfera del reloj en once meses y cuatro estaciones. El verano se crea para honrar el fulgor de las divinidades Yopuka, Zurcarák y Ocra; el otoño para adorar a la diosa Feca y al dios Xelor; el invierno para glorificar la intuición de los dioses Sram, Anutrof y Osamodas y la primavera para celebrar la serenidad que exhiben los dos dioses Aniripsa y Sadida.

El reloj de Xelor está sincronizado con las pulsaciones de los seis dofus repartidos por el mundo. Cada uno de los seis late como un solo corazón dormido y el eco de sus pulsaciones se deja oír por todas partes... El reloj es objeto de la admiración de todos los dioses, De todos menos de uno...


Por torpeza o por la voluntad de los diez, Rushu, el señor de los demonios, no recibe su parte del tiempo... Encolerizado, se apodera del reloj y araña las gemas con su mano ganchuda. De tanto rasguñar las piedras, consigue cortarlas lo suficiente como para añadir un duodécimo mes: desiembro, el mes de los demonios. A través de las grietas de las piedras, introduce larvas negras y pegajosas para ralentizar los esfuerzos de las mariposas durante el mes demoníaco.


En su deseo de equidad, los dioses toleran el mes de desiembro. Xelor, el genial espíritu que concibió el reloj, es nombrado Gran Guardián de los Tiempos Pasados y Presentes Y proclama a un protector para cada uno de los meses del año.

Rushu alega que solo uno de los suyos podría evitar que las larvas se pudran dentro del Reloj, así que impone a Djaul, el Gran Chapoteador, como protector del mes de desiembro. La única misión encomendada a este demonio menor es procurar que los días sombríos del mes de desiembro sean los más largos y abundantes del año.


Y el reloj archiva la lista de protectores nombrados por los dioses de este modo:

Solar, guardián de la orden de Yopuka, protector de javián.

Silvosse, héroe humano, maestro de los esquejes, protector de flovor.

Menalt, guerrero centauro de la Orden del Trueno, protector de martalo.

Siluate, el minotauroro, protector de aperirel.

Rosal, maestro de las flores, protector de maisial.

Sumens, fervoroso del dios Anutrof, protector de juninsidor.

Hécate, demonio hembra menor, protectora del mes de juliero.

Pouchecot, el Gran Afrutado, protector de agusto.

Raval, el Terrible, protector de septango.

Maimane, el Estabilizador, protector de octobrero.

Brumario, el Sangrador Macabro, protector de novimiembro.

Djaul, demonio, fiel de Rushu, protector de desiembro.

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