Wauwaus de guerra
Historia de los mercenarios
Actualmente, Astrub es bastante diferente de lo que era antes. Al ver sus casas de tejados coloridos, sus verdes colinas y sus plazas mercantes desbordantes de actividad, es difícil imaginar que la ciudad se construyera a fuerza de innumerables batallas.
Las fortificaciones han pasado a ser vestigios del pasado, los campos de trigo han crecido en los antiguos campamentos improvisados. Los bosque de lanzas acabaron desapareciendo, dejando paso a fresnos y castaños.
Y, sin embargo, algunas tumbas siguen siendo testimonio de aquellos tiempos convulsos en los que los cantos de guerra de los mercenarios hacían temblar el Mundo de los Doce.
Cuando se fundó, Astrub no era nada más que una agrupación de tiendas que albergaban a la famosa banda de Brutas.
Dirigidos por su carismático jefe, los primeros mercenarios parecían más bandidos de caminos que soldados. Por el contrario, sus proezas marciales, su temeridad y su capacidad de sacar ventaja de las peores situaciones los volvieron rápidamente conocidos.
Combatientes llegados de todos los rincones del mundo agrandaron sus filas, tanto que el lugar en el que los mercenarios se entrenaban entre campañas militares se extendió para transformarse en una verdadera plaza fuerte.
Al cabo de los siglos, Astrub adquirió el estatus de ciudad independiente.
Los jefes se fueron sucediendo convirtiéndose en los generales de un ejército de pendencieros eméritos. Participaron en numerosos conflictos: la batalla del camino de las lágrimas, el asedio al castillo Ganchillo, la guerra de los noventa y nueve años y once meses.
Las legiones astrubienses se enfrentaron a separatistas amakneanos, bárbaros barbudos, bworks, tribus uginaks, hordas salvajes, kaníbolas vegetarianos, otros bworks, crujidores gigantes, goblins en huelga, arqueros centauros, más bworks... Hicieron que los ejércitos de Sari Khan et de Leandlo el Glande huyeran en desbandada. Hundieron la flota de piratas de Elkaar Ybe. En resumen, cubrían todos los frentes.
Para tranquilizar a aquellos que se preocupaban por su supremacía, los mercenarios firmaron tratados con las naciones vecinas. Podían contar con poderosos aliados.
El más sorprendente de ellos fue probablemente Rathrosk, el dragón gris, que protegió la ciudad de Astrub durante más de dos siglos. Su muerte tuvo lugar al mismo tiempo que la del caballero del otoño, un héroe de una valentía legendaria; esta tragedia consiguió acabar con la ola de conquistas que iniciaron los cocodrails. El imperio del Señor Jade se vino abajo en menos de un día bajo el peso de una terrible maldición. No hay mal que por bien no venga...
Cuando los seis dofus primordiales se crearon, pusieron un punto y final a las guerras que estaban asolando el mundo de los Doce... pero esta calma no duraría mucho.
Seis años después de la creación del reloj de Xelor, el nacimiento de Bolgrot hizo que repicaran las campanas. Aunque con la llegada de las diosas Sacrógrito y Pandawa subsistiera una esperanza de paz, la invasión de los mil fab'huritus marcó el principio de una lucha sin piedad entre las ciudades de Bonta y Brakmar.
Astrub lo pagó caro durante la batalla de la Aurora Púrpura: divididos en dos campos, los mercenarios diezmaron.
Los supervivientes decidieron no volver a participar en el conflicto y se retiraron tras sus muros fortificados. Entonces, la artesanía y el comercio comenzaron a desarrollarse. Los guerreros se convirtieron en granjeros, herreros, negociantes. Una nueva era comenzaba para la ciudad de Brutas...