Se busca: Goblechaun

Antes, cuando el buen tiempo dejaba atrás los nubarrones, no era raro ver a Goblechaun en la taberna más cercana. Aprovechaba esa calma para salir de su zapatería y refrescarse el gaznate. Siempre pagaba con kamas que sacaba de una bolsa llena a rebosar.
Un día en el que bebió demasiado, Goblechaun explicó que había escondido su fortuna a los pies de un arcoíris. Unos milicianos que estaban allí siguieron dándole de beber hasta que Goblechaun se quedara planchado durmiendo la mona.
Los milicianos aprovecharon para seguirle la pista al arcoíris y, a sus pies, encontraron un caldero hasta arriba de oro que se apresuraron en robar.
Cuando Goblechaun descubrió el robo, era demasiado tarde: los milicianos ya habían abandonado la región. Se juró a sí mismo que iba a hacer que los doceros pagaran su doblez y, desde entonces, no es raro verlo haciéndoles jugadas muy sucias a los desgraciados viajeros con los que se cruza.
RESUMIENDO
Ha sido visto en las Llanuras Herbosas.
Condenado a cárcel por bromas pesadas y mala suerte.
Su captura está reservada a los milicianos que hayan alcanzado el segundo rango de orden.