Se busca: Glangaf el Gris

Desde que Glangaf era pequeñito, la gente lo consideraba especialmente feo, hasta los mismos dopeuls. Aquello le valía las burlas de sus congéneres, los palazos de los niños y los espadazos de los aventureros.
Sobrevivió como buenamente pudo durante años hasta dar, por casualidad, con un portal que llevaba a Anutropía. Allí conoció a un perforatroz que también estaba en el exilio. Rápidamente entendió el provecho que podría sacar de esta nueva amistad y fingió simpatizar con él, ocultando su identidad y sus verdaderas intenciones. Por desgracia, el perforatroz acabó descubriendo su plan de someter a todos los perforatroces y se sublevó contra Glangaf.
Amargado por este nuevo fracaso y expulsado de Anutropía, Glangaf se vio proyectado a la isla de Otomai, donde se propuso de nuevo sacarle partido a su talento para el engaño. Con la ayuda de la fauna local, ahora les roba las piedras de alma a los aventureros que están de paso.
RESUMIENDO
Ha sido visto en el árbol Hakam.
Condenado a cárcel por robo de identidad y por destrucción de piedras de alma.
Su captura está reservada a los milicianos que hayan alcanzado el tercer rango de orden.