Dofus Codex
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Dofus 3

La bruja y el pájaro de fuego

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Cuentan que, hace casi mil años, el Dragón de Oro Flamante se enamoró de una bruja. Su amada era la más hermosa anutrof que había visto jamás: sus cabellos tenían el color de las brasas de los altos hornos; sus arrugas eran más profundas que una mina de obsidiana; y su ágil mente era viva y aguda como un pico de diamante.

El Avaricioso se apartó de sus costumbres y colmó a su dulcinea de regalos. Joyas, vestidos de seda bordados, palas mágicas con joyas engastadas, nada era lo bastante bello para la dueña de sus pensamientos y de sus sueños. La bruja quiso compensarlo con un regalo, pero era difícil encontrar algo que complaciera al Dragón de Oro y que no poseyera ya.

Cuando se dio cuenta de que al dios le gustaba contemplar la bóveda celeste relajado en una terraza de Inglorium, la maga tuvo una idea. Iba a regalarle una estrella a Anutrof... o, más exactamente, una piedra de sol. Pero ¿cómo obtendría semejante tesoro? A pesar de sus poderes, la bruja no podía volar libremente por el Krosmoz, y todavía menos acercarse a un astro más ardiente que el aliento de un dragón.

Durante meses, la maga buscó una solución, probando ungüentos, pócimas y talismanes que le permitieran alcanzar las estrellas. Pero esta misión parecía abocada al fracaso. La bruja se desanimó; la melancolía se apoderó de ella, y su humor penoso emponzoñó sus sentimientos hacia Anutrof. ¿No debía poner fin a esa relación que la hacía esperar lo imposible?

Una noche más oscura de lo normal, en medio de un círculo de piedras levantadas, la maga renunció a su proyecto después de un último intento fallido. Gritó de frustración. Entonces, un pájaro vino a posarse sobre una de las columnas esculpidas de runas. Su plumaje estaba hecho de llamas; sus ojos incandescentes atravesaban las tinieblas. En su pico, una gema brillaba con una luz ardiente.

El pájaro se transformó, adquiriendo la apariencia de una mujer con unos cabellos largos y dorados. Por primera vez, la bruja contemplaba a una fénix, una criatura capaz de vivir en el corazón de las estrellas.

La fénix posó la gema ardiente a los pies de la maga. Había oído su llamada, había sentido su angustia. Para calmar su pena, un astro moribundo había donado su luz. Mediante aquel sacrificio, un tormento debía calmarse. De aquella muerte debía nacer una vida.

Se dice que la maga siguió la consigna del pájaro de fuego. Ofreció la piedra de sol al dios Anutrof. Así recuperó la luz que había perdido. Y así ella misma se convirtió en el más preciado de los tesoros.