La guerra de los Peldaños
Cuando los demonios invadieron Amakna, algunos brakmarianos quisieron apuntarse a la fiesta. Pero Uk'Not'Allag y sus fab'huritus no tenían intención alguna de compartir... Lo que es peor, decidieron invadir una parte de la región de Sidimote, echándole el ojo a la ciudad oscura. ¿Se atreverían a atacar la capital del mal, edificada en honor de Rushu, el señor de los infiernos? Nadie podía garantizar que se abstendrían.
Los demonios se instalaron en los peldaños magmáticos. Las rocas incandescentes y los cráteres humeantes les recordaban al ambiente sulfuroso de la Fab'hugruta, el mundo de donde venían. Posiblemente, fueron presos de la nostalgia... Y mientras los fab'huritus se daban baños de lava, los habitantes de Brakmar se organizaban. ¡Ni hablar de dejar que los demonios amenacen la (relativa) seguridad de la ciudad!
Al son de tambores, cornos y latigazos, los solados de Brakmar partieron hacia la batalla. No fue realmente lo que comúnmente llamamos una «guerra relámpago»: el conflicto duró seis largos años. Seis años de masacres, tanto por parte de los demonios como por parte de los brakmarianos. Seis años de alegre carnicería, batallas épicas, infames traiciones, raciones militares caducadas y maltrato a los prisioneros. En resumen, la guerra, en todo su horror y su trágico esplendor.
¿Cómo terminó todo? ¿Qué bando fue el vencedor? Las versiones discrepan al respecto. De la que más se habla es la de que los demonios y los brakmarianos se mataron entre ellos, y que sus almas habitan los peldaños por toda la eternidad. Otra versión cuenta que un guerrero de leyenda consiguió erradicar solo la amenaza a golpe de espada y pinceladas de hemoglobina. También cuentan que el aburrimiento se apoderó de los beligerantes y que se fueron tranquilamente a sus casas, pero esta versión es más difícil de creer.
Décadas más tarde, antiguos luchadores brakmarianos organizaron un recorrido de recuerdo en la región que antaño se vio invadida por los demonios, con el fin de que las futuras generaciones no olvidaran lo ocurrido. Por desgracia, a pesar de todos sus esfuerzos, la guerra de los Peldaños desapareció de sus memorias... Actualmente, algunos carteles de madera carcomida dan testimonio de los dolorosos acontecimientos del pasado.