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Dofus 3

Las vías del pandawushu

por Maestro del pandawushu1,321 palabras
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Pandawushu primitivo



En la antigüedad, nuestros ancestros primitivos ofrecían generosas libaciones a nuestra diosa. A la llamada Pandawa acababan de ascederla al panteón de los dioses como diosa de las bebidas fermentadas.


No era raro que, al acabar las ceremonias, algunos pandawas con tendencias místicas entrasen en una especie de trance debido a los vapores embriagadores del bambú fermentado... y luego caían como plomos.


En un impulso fraternal, los fieles aún en pie no dudaban en llevar a los que más se tambaleaban hasta sus chozas. Es importante recordar que Pandala es la tierra de los espíritus, y que no todos tienen buenas intenciones. Los pandawas siempre tenían que batallar contra ellos en el camino de vuelta, alejando con mayor o menos éxito a estos espíritus malhechores.





Transformaciones, visiones horrendas y manipulaciones mentales son solo un ejemplo de sus malvados poderes... Nuestros ancestros quedaban impotentes ante sus colmillos y otros atributos mortales.


En su embriaguez, les costaba manejar un arma, eso si no la habían perdido directamente en el camino. Así que solo les quedaba el cuerpo para luchar. De este modo, los manoteos y las bofetadas al aire son el origen de las técnicas de autodefensa de nuestros predecesores.


Su arte incorporó rápidamente el uso de escudos. Tenían la ventaja de estar siempre enganchados al brazo para no perderlos, y podían utilizarse tanto ofensiva como defensivamente.


Sus técnicas se desarrollaron con el paso del tiempo gracias a la constante devoción de los habitantes de Pandala, pero también a llegada del primer monje-guerrero, Pandhidharma.





Pandhidharma, el primer monje-guerrero



Figura legendaria de nuestra historia, numerosos ancianos afirman que Pandhidharma recorrió realmente con su paso ligero nuestras tierras sagradas.


Se lo considera el primer monje, aunque naturalmente otros ya rindieran homenaje a los espíritus antes que él. Se le atribuyó este título por el vínculo especial que tenía con el gran Espíritu del Viento. Cuentan que era uno de los pocos pandawas que podían conversar libremente con él y que incluso llegó a ser su pupilo.


Fuera cual fuera la naturaleza de sus enseñanzas, dicen que Pandhidharma pasó largos años entrenándose en las cumbres de Airedala. Dedicó tiempo a perfeccionar las técnicas marciales dispersas de los pandawas y clasificarlas para poder enseñárselas a todos y cada uno. Se interesó por las diferentes armas que existían para incorporarlas a su arte y fundar lo que hoy llamamos el pandawushu.




Satisfecho con su saber, descendió de las alturas de Airedala y construyó un dojo. Un lugar en el que todo pandawa pudiera instruirse y seguir la senda de su maestro, la de la trascendencia del ser. Aquel edificio aún existe hoy, después de siglos, y sigue siendo la cuna de las nuevas generaciones de pandawushukas.


Nadie sabe qué fue de Pandhidharma después de aquello. Algunos sostienen que simplemente murió de vejez, enterrado en un lugar que solo su sucesor conocía. Otros afirman que se convirtió en el nuevo Espíritu del Viento, o que su espíritu sigue ocupándose del dojo de Pandala, escrutando los movimientos de los pandawushukas con su penetrante mirada.


Mito o realidad histórica, lo más importante es que la leyenda de Pandhidharma nos recuerda los orígenes de nuestro arte y la razón de su belleza y su riqueza: su budo.





El budo del pandawushu


La principal diferencia entre las técnicas marciales de nuestros ancestros y el pandawushu transmitido por Pandhidharma es su doctrina. Es lo que hoy en día llamamos el budo. El honor, el respeto por el prójimo, por los elementos, y el perfeccionamiento de uno mismo son sus pilares indisociables.


Nuestra arte marcial se convirtió así en una iniciación, una formación y un saber basados en la transmisión del maestro a sus discípulos. El desarrollo de sus técnicas se acompaña hoy en día con una labor de superación personal y un crecimiento espiritual progresivo.


Para favorecer este desarrollo, Pandhidharma dividió el pandawushu en diferentes vías, cada una de ellas consagrada a estudiar una faceta marcial y un saber específico.


Cada vía aporta enseñanzas y técnicas que, una vez unificadas, forman un todo coherente.





La suma de estos saberes lleva a trascender los límites del cuerpo para alcanzar una perfección marcial y espiritual sin parangón. Ese es el objetivo de las enseñanzas del primer monje-guerrero.


El sistema de grados no llegó hasta mucho más tarde. Algunos pandawushukas eran reacios a este sistema, pues opinaban que mancillaría a lo largo de los siglos la dimensión espiritual del pandawushu. Sus discípulos se centraban más en el diploma que en el camino personal que los había conducido a conseguirlo.


Para la mayoría, era un medio formidable de segmentar el aprendizaje, a la vez que reforzaba el sentimiento de superación que sentían los alumnos en cada etapa de su formación.


Un gran número de discípulos tenía dificultades para situarse dentro de su progresión. Además, permitía profundizar cada vía y cada saber antes de pasar a la siguiente, en lugar de tener que enseñar todo al mismo tiempo.





Las vías del pandawushu


El pandawushu está en constante evolución, pero tras el despertar de los espíritus, nuestra arte marcial se reestructuró en torno a las vías originales como las enseñó Pandhidharma.


Se asociaron a un sistema de grados para jerarquizar los saberes, del más accesible a los arcanos más secretos. Corresponde al maestro decidir si el alumno posee el dominio y la madurez necesarios para iniciarse en una nueva vía de las seis que comprenden el pandawushu.


Grado Rokwa: la vía del puño


Grado Gokwa: la vía del bastón


Grado Yonkwa: la vía del sable


Grado Sankwa: la vía del escudo


Grado Nikwa: la vía de las cinco garras


Grado Ikwa: la vía del guerrero borracho





El pandawushuka progresa en cada vía hasta dominarla, y si su maestro considera que está listo, pasa de grado. Ahí recibe un pañuelo de color que simboliza su avance desde su iniciación, y se le concede el acceso a una nueva vía marcial.


Pero no hay que cometer el error de pensar que un pandawushuka que no haya llegado a las últimas vías es un guerrero deficiente. Algunos poseen una afinidad tal con una vía marcial en concreto que deciden profundizar en ella fundando una escuela de pensamiento y combate dedicada a la misma.





Las escuelas del pandawushu


Muchas escuelas derivadas del pandawushu han visto la luz cuando, al iniciarse en una vía, algunos discípulos desvelan un potencial no explotado en dicha disciplina.


Algunas solo duran unos pocos años, consideradas poco eficaces o sin mucho interés, mientras que otras han perdurado siglos. No obstante, se perciben como disciplinas totalmente aparte a pesar de su vinculación inicial al pandawushu.


Aquí van algunos ejemplos, pero no olvidemos que hay tantas escuelas de pandawushu como practicantes dispuestos a dedicarse a una sola vía.


La vía del puño ha engendrado diferentes escuelas como la del Puño bestial, cuyas posturas imitan a las de los animles, como por ejemplo las de la cigrulla y el chtigre.


La vía del sable ha engendrado el Bushido y la casta de los samuráis resurgidos en nuestros días. Su arte en el manejo del sable, hasta entonces olvidado, enriqueció la enseñanza original del pandawushu.





La vía del escudo ha engendrado el Pandasiman, que hace hincapié en la defensa y la esquiva con escudo para formar a guerreros intocables e invulnerables.


Las vías originales del pandawushu se han apoyado demasiado tiempo sobre las bases de Pandhidharma. Pero hemos comprendido la riqueza que aporta la diversidad de disciplinas y competencias de las otras escuelas, y nos esforzamos por hacer que el pandawushu evolucione hacia nuevos niveles.


Haría falta más que estas pocas páginas para detallar todo lo que el pandawushu ha aportado al pueblo pandawa. Esta arte marcial ha acompañado el desarrollo de nuestra civilización, evolucionando al mismo tiempo que ella y enriqueciendo a su pueblo a través de los siglos con un saber que hoy en día es famoso en todo el Mundo de los Doce.