La Leyenda de Grozilla y Grasmera
Los que roncaban en las tinieblas
Preámbulo
Este libro es una selección de las notas tomadas por P. H. Lavacroft, un erudito osamodas apasionado de los mitos y las criaturas monstruosas. Durante años, Lavacroft estudió los dragohuevos. También se interesó muchísimo por Grozilla y Grasmera, recopilando numerosas leyendas al respecto.
Poco después de su llegada a Vulkania, Lavacroft tuvo unos extraños sueños en los que aparecían dos seres gigantescos. Al considerar que fue el propio dios Osamodas quien le envió esos sueños, él los interpretó como las señales que anunciaban el retorno de Grozilla y Grasmera.
Lavacroft desapareció en las profundidades del cráter Mino, mientras intentaba demostrar la veracidad de sus últimas visiones. Esta obra está dedicada a él.
Primer cuaderno:
Conocimientos sobre Grozilla y Grasmera
Orígenes del mito
Según los cuentos más antiguos, Grozilla y Grasmera serían los hijos de la dragona Cocabulia.
Otras fuentes no hacen referencia a este tipo de filiación. Los dos monstruos habrían sido invocados por el dios Osamodas para que ayudaran a Cocabulia en el cumplimiento de una importante tarea: vigilar el Santuario de los Dragohuevos.
Engendrados o no por Cocabulia, Grozilla y Grasmera son a menudo considerados como dragones. Algunos draconólogos rechazan con vehemencia esta tesis, argumentando que no se puede comparar a estas dos criaturas con seres como Grugalorasalar o Terrakurial, y mucho menos con los dragones divinos de Osamodas.
¿Quizás existan varios tipos de dragones? Yo, por mi parte, he preferido no entrar en el debate.
Apariciones en Amakna
Todos los relatos describen a Grozilla y Grasmera como los guardianes del Santuario de los Dragohuevos. Los dos monstruos habrían dormido bajo tierra durante siglos, y despertado de su sueño en contados momentos.
Su primer despertar comportó la destrucción del primer pueblo de Amakna.
Algunos aventureros presumieron de haberse encontrado con los dos guardianes mucho más tarde, en el año 637, mientras exploraban las profundidades del santuario.
El año 639 fue el año del «segundo despertar»: tras la destrucción de los cascasaurios que aparecieron en masa en la península de los dragohuevos, Grozilla y Grasmera salieron a la luz del día. Luchas épicas tuvieron lugar, enfrentando a los titanes con grupos de héroes de todos los rincones del mundo. Finalmente, tras muchos combates, Grozilla y Grasmera abandonaron el lugar.
Invasión de la isla de Nawidad
Podríamos imaginar que los dos dragones se retiraron a su Santuario de los Dragohuevos, pero no fue para nada así: se fueron hacia otras latitudes.
Llevándose los últimos cascasaurios con ellos, Grozilla y Grasmera nadaron hasta llegar a la isla de Nawidad. Allí pasaron algún tiempo y sembraron un auténtico caos.
Según los testimonios, un cataclismo terminó produciéndose: al parecer, los cascasaurios que los dos monstruos depositaron en una caverna, maduraron y acabaron explotando, ¡llegando a lanzar por los aires un trozo de la isla!
Tras este acontecimiento, Grozilla y Grasmera desaparecieron de nuevo... hasta hoy.
Descubrimiento en el centro de la tierra
Mientras inspeccionaban las profundidades subterráneas del cráter Mino, en el centro del archipiélago vulkaniano, la expedición Richtera-Lidenbroca hizo un descubrimiento tan increíble como sorprendente: ¡Grozilla y Grasmera durmiendo en medio de una horda de cascasaurios!
Como yo formaba parte de la expedición, estuve presente en aquel inesperado cara a cara. Fue un momento histórico. Desde luego, no tuvimos tiempo para entretenernos, ¡ya que tuvimos que salir corriendo para salvar nuestras vidas! Aunque por fin puede ver con mis propios ojos a las míticas criaturas.
Segundo cuaderno:
Sueños de dragones
Sueños escamosos
Algunos días después de mi llegada a Vulkania, y mucho antes de mi encuentro con Grozilla y Grasmera, inquietantes sueños comenzaron a atormentarme.
Cada noche, me asaltaban sombrías visiones sobre dos gigantes dormidos bajo tierra. Podía oír innumerables huevos entrechocándose y murmurando en las tinieblas, y hasta sentir el aliento mefítico de los descendientes de Cocabulia. En la penumbra conseguí adivinar los cuerpos escamosos de las dragosas que ondeaban entre las sombras.
Podría haber creído que se trataba de simples divagaciones, pero sabía que no podía ser solo eso. En mi interior, sentía que eran mensajes que me enviaba el dios Osamodas para prevenirnos de lo que estaba a punto de pasar.
Los acontecimientos acabaron dándome la razón: esos sueños eran premonitorios.
La llegada de los señores de Vulkania
¿Cómo llegaron Grozilla y Grasmera a Vulkania?
Basándome en mis conocimientos y mis visiones, intenté imaginarme lo que habría podido pasar.
Tras la explosión en la isla de Nawidad, Grozilla y Grasmera experimentaron una profunda amargura. Al querer proteger los cascasaurios, ¡los habían condenado! Para ellos los huevos tenían mucho valor, porque los cascasaurios habían sido puestos por las dragosas del santuario en su honor.
Desde su trono celeste, el dios Osamodas tuvo piedad de la angustia de las dos criaturas y lanzó una inspiración a sus cráneos escamosos: les mostró la imagen de una isla paradisíaca, volcánica y alejada de las rutas marítimas. Grozilla y Grasmera nadaron hacia esa isla y allí, en el corazón de un volcán, descubrieron un espectáculo maravilloso: cinco dragosas les estaban esperando.
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Más allá de los sueños
Así fue como concibieron los nuevos cascasaurios, de variedad vulkaniana. Tras un periodo idílico, Grozilla y Grasmera empezaron a sentir una gran lasitud... las dragosas y sus progenitores cada vez más numerosos requerían mucha energía. De este modo decidieron descansar un poco.
Sumergidos en un sueño reparador fue como los miembros de la expedición descubrieron a los señores de Vulkania.
Muchas preguntas siguen aún en el aire. Por el momento, solo hemos encontrado cascasaurios en la isla. ¿Dónde se esconden los dragohuevos vulkanianos adultos? ¿Y dónde están las compañeras de Grozilla y Grasmera, las dragosas? A pesar de nuestras investigaciones, aún no hemos conseguido descubrir donde se esconden.
Estoy dispuesto a desvelar los últimos misterios sobre el mito de Grozilla y Grasmera, aunque para ello tenga que bajar a las profundidades insondables e inexploradas...