Dofus Codex
Volver a la biblioteca
Dofus 3

La familia Delcielo

2ndo concurso de cuentos de Nawidad, 2004.

por Cdrik1,299 palabras
100%

Érase una vez... un aniripsa adolescente que se llamaba Kevin.



Una bella noche de diciembre, una luz cegadora surgida del horizonte pareció acercarse al joven Kevin. De pronto oyó la voz de su abuela que le contaba una vieja leyenda, parecía que cada palabra llegaba de lo más profundo de su memoria:




«Todo empezó al principio de la nada. Los antiguos dioses entregaron el destino del mundo de Amakna a dos dioses: Dudú y Bubú. Desgraciadamente, el dios Dudú se pasaba el tiempo durmiendo y mascullando palabras que nadie entendía a pesar de los numerosos sermones y del enfado del dios Bubú que no dejaba de gritar "Pe-pe-pe-ro esto es inadmisible, ¿có-có-mo puede uno ser tan inútil?"»


(Dado que una parte del manuscrito de Cdrik es ilegible, nuestro archivista nos presenta aquí los eventos como se narran en el texto original.)



Este desacuerdo entre los dioses responsables hizo que la tierra se separase del cielo. Desde aquel momento, la tierra fue gobernada por Gallia y el cielo por los cinco grandes Delcielo: Betty, Babar, Nabidá, Quentin y Sandra Delcielo. Todos estaban dotados con sorprendentes poderes mágicos. No obstante, Nabidá destacaba entre los miembros de su familia: él era el único que podía dar vida y esto hacía que sus hermanos y hermanas tuvieran envidia de su poder.


Su don le permitió crear nueve seres: Dasher, Dancer, Pranxer, Vixen, Comet, Cupid, Dunder, Blixen y Rodolfo, lo cual alimentó la codicia y los celos de los demás Delcielo que transformaron a esos seres en animales que llamaron sierpes y que fueron condenados a vivir en la Tierra. Nabidá se enteró de esta traición y decidió exiliarse para vivir con las sierpes que, entre otras cosas, habían conservado el poder de volar por el cielo. Nabidá las utilizó entonces para que tiraran de su trineo.


La leyenda cuenta que Nabidá encontró un refugió en una cueva al norte de Amakna, donde se escondió de los grandes Delcielo que se habían lanzado a su búsqueda, y también cuenta que descubrió en aquella cueva unos huevos con extraños poderes... los dofus.



(El texto del manuscrito original está transcrito fielmente a partir de esta página.)


Entonces, se produjeron fenómenos muy poco comunes: diez de aquellos huevos empezaron a moverse y dieron vida a diez seres, cada uno dotado con unos veinte poderes mágicos particulares. Los ancestros de cada raza habían nacido... Nabidá los llamó Sadida, Osamodas, Anutrof, Sram, Xelor, Zurcarák, Aniripsa, Yopuka, Ocra y Feca. Xelor dominaba el tiempo; Aniripsa conocía los secretos más antiguos de la medicina; Osamodas poseía una increíble empatía hacia los demás seres vivientes; Ocra desarrolló una vista muy perfeccionada...



Cada uno de los ancestros tenía poderes únicos. Nabidá inventó entonces una máquina capaz de crear decenas de criaturas a la imagen de los primeros habitantes de la comarca.


Los otros cuatro grandes Delcielo, sin saber dónde estaba escondido Nabidá, pero conociendo sus descubrimientos, vieron como Amakna se poblaba poco a poco con aquellos seres tan diminutos en comparación con ellos mismos.



Entonces empezaron a intentar crear vida ellos también. No fue un fracaso total. Dieron vida a muchos seres, pero estos no llegaban al nivel de los seres inteligentes, sociales y desarrollados a los que Nabidá había creado.



Esas criaturas amaban su mundo y algunas sufrían tanto que se volvieron agresivas y empezaron a cobijarse en las cuevas, en los lugares más oscuros de los bosques o incluso se aislaron en islas.



Una noche sin luna, algunas de estas criaturas llamadas hoy wabbits, descubrieron un extraño y reluciente objeto al excavar su madriguera.


Era redondo, o más bien oval con manchas de color alrededor. Parecía frágil y un poco estropeado.



A los Delcielo les llamó la atención toda aquella agitación en aquel rincón del mundo y rápidamente se percataron de la causa de aquella perturbación y se hicieron con el objeto en cuestión. Acababan de conseguir uno de los raros dofus. Rápidamente comprendieron el poder que encerraba ese objeto y decidieron crear un ser con la ayuda de este huevo, al igual que hizo Nabidá. Pero no poseían ni la experiencia de Nabidá, ni su poder tan particular.



A pesar de ello, consiguieron crear una nueva criatura. Esta se destacaba con diferencia de las criaturas creadas por los grandes Delcielo ya que tenía el mismo nivel intelectual que los seres creados por Nabidá, pero su ADN era confuso e inestable. Las criaturas a su imagen fueron llamadas sacrógritos.


Nabidá tomó consciencia de la gravedad de la situación: por eso tenía que impedir que eso se reprodujera. Le pidió a las sierpes voladoras que recorrieran el mundo para reunir todos los dofus que consiguieran encontrar.



¡Cuando por fin consiguió reunir los dofus, tuvo una idea genial! Pues era urgente poner los huevos a salvo y pensó en los únicos lugares que los Delcielo nunca registrarían: dejó los dofus a las criaturas más poderosas y aterradoras para los Delcielo, como el Dragocerdo, el Wey Wabbit, Dark Vlad y otras muchas más.



Desde entonces, los sacrógritos han aprendido a superar las dificultades y a controlar su poder para utilizarlo a su favor y Nabidá no ha dejado de proteger a la más mínima criatura en las tierras de Amakna.


Para consagrar la afección que Nabidá demostraba hacia sus criaturas, Gallia, que gobernaba la tierra, hizo crecer un árbol gigantesco, el 'Lobra', que produjo durante todo el año siguiente unos extraños frutos rojos en forma de bolas que reflejaban la vida de cada uno de los seres de Amakna.



Nabidá puso encima de aquel árbol la estrella que había traído con él y prometió que visitaría a todas las criaturas por lo menos una vez al año. Eligió el mes de desiembro para realizar esta excursión en Amakna y solamente durante esa época el Lobra de Nabidá crece rodeado por miles de lobras creados por Gallia para que nadie lo descubra.



Cada año, Nabidá recorre el mundo entero, haciendo regalos a cada criatura. Cuentan por ejemplo que fue Nabidá el que, tras regalar un castillo, le regaló también al Wey Wabbit unos poderosos robots llamados wobots para que le protegieran...»


Un extraño acontecimiento sacó a Kevin de su trance: ¡La luz se apagó durante un breve momento y fue cayendo poco a poco...! Su caída duró bastante tiempo antes de inmovilizarse emitiendo un ruido sordo. Iluminaba todos aquellos extraños árboles puntiagudos que crecían cada año durante la misma época. Los mismos árboles que los leñadores talaban con un inmenso placer para que cada habitante pudiera decorarlos con todo tipo de objetos relucientes.



¿Acaso este cuento era cierto? Si lo era, ¿había sido Nabidá quien cayó en medio del bosque o solamente su estrella? Intrigado por esta luz deslumbrante que inundaba el bosque, Kevin se puso en seguida en busca de ese misterioso objeto. Tras una larga y agotadora marcha, los rayos de luz se volvieron cada vez más difíciles de soportar, obvio: ya no se encontraba muy lejos del lugar del impacto.



Después de su llegada, descubrió a un personaje muy alto: ¡Era su creador, su padre, Nabidá estaba ahí, delante de él!


Este ya no se podía marchar porque una parte de cuero de su trineo, indispensable para poder volar, se había estropeado.

Kevin, que tenía algunas nociones de zapatería, pudo reparar fácilmente su trineo y Nabidá se volvió a marchar gritando: «Thanks, Kevin». Aquél año, la gira de Nabidá pudo continuar y este, muy agradecido, le regaló a Kevin una aptitud que solamente los aniripsas pueden dominar: el vuelo. De esta manera, Kevin podía volar por encima de los campos.



Cuentan que aquel que vuelva hasta el lugar del accidente descubrirá una cosa maravillosa que supera la imaginación y el entendimiento.


Desgraciadamente, nadie se acuerda de ese lugar y ni siquiera el joven Kevin, sabe cómo volver... ¿Qué habrá en ese sitio...?

También en otra fuente