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Dofus 3

Formación del Consejo de los Saderos

por Marqués de Lhambadda367 palabras
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En un primer momento, no nació nada en particular de esta asociación, esta alianza entre el marqués y Galima. Fue en una aparición ulterior de la diosa, que se hacía llamar la Diosa del Tumulto, cuando tuvieron la idea de concretizar su relación. A pesar de que esta pareja única en su especie se viera bien junta, y aunque el marqués estuviera loco de contento al saberse protegido por Galima en todo lo que hacía para poner patas arriba el día a día, la diosa comenzaba a ver pasar el tiempo demasiado lentamente: es cierto que su primer discípulo le encontraba con frecuencia nuevos aliados con un proselitismo militante; sin embargo, los «tumultuosos», como les gustaba llamarse entre ellos, se mantenían dispersos y a sus diferentes empresas les faltaba organización: cada uno llevaba sus proyectos por su lado, cada uno robaba, mataba, cazaba, ayudaba, escribía por su lado y durante un tiempo, antes de ponerse a rezar largas horas a su divinidad.


El culto de Galima parecía haber llegado a un punto de no retorno: los discípulos de la Diosa Cambiante pasaban más tiempo buscando cómo conseguir sus dones para tener éxito en lo que emprendían, que tomando parte en el Gran Desbarajuste (el nombre de su objetivo: ver Terra Amakna moviéndose sin freno). Viendo esto, la Dama de la Conmoción comprendió que necesitaba, al menos por un tiempo, retirarse. Eso no quiere decir que abandonó a sus fieles, no: preparaba un cambio de estrategia. Y fue entonces cuando apareció, una noche, el marqués, al que confió su idea: aunque los tumultuosos tuvieran escasa utilidad, aunque le dieran por medio de sus rezos las ganas y la energía necesarias para velar por sus intereses, llamar a grupos que fuesen menos sumisos le permitirá centrarse en lo esencial.


Aprobando y bebiendo sus palabras, el marqués quiso encargarse de la selección de los individuos que, aunque rezasen a otro dios, hubiesen demostrado su valor por sus actos: sin conocer la existencia de Galima, habían tomado parte de manera voluntaria o no en el Gran Desbarajuste. Esta asamblea de «aguafiestas» estaría bajo la dirección del marqués, y Galima solo observaría si le apetecía: así nació el Consejo de los Saderos.

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