La Sombra de Sram
Guía de clase para tener clase
Presentación
El amor no es lo que parece...
No te fíes de un sram que te lance un atisbo de mirada de interés: antes de que te dé tiempo de suspirar, corres el riesgo de que te despoje de aquello que te sea más preciado, ¡incluso de aquello que sea preciado sin más! Admitamos la verdad sobre los fieles del dios con cara de muerto: ¡les atrae todo lo que esté un tanto suelto! Las bolsas, bien llenas preferentemente, aunque también las lenguas: no hay un sram que no sepa que una lengua sueltecita es una fuente de información que puede resultar muy lucrativa. Despachar los faldones de una túnica, tantear el fondo de un bolsillo, demostrar destreza, palpar al final esas joyas tan codiciadas, eso es lo que alegra a un sram.
¡Ladrones, atracadores, mangantes, rateros, carteristas, saqueadores y estafadores! Suelen encontrarse allí donde no quisiéramos verlos: en los cofres de los bancos, en las esquinas oscuras, en el extremo de los cordones de tu monedero...
¿Qué tengo en la jeta?
Para sobresalir en su arte, los srams se imponen un entrenamiento que haría palidecer a cualquier mortal. En realidad, cuando los neófitos sram descubren por la primera vez los ejercicios que les esperan, ellos también palidecen. Pero, como suelen tener una tez tan blancucha, no se nota... El objetivo de los neófitos es alcanzar una agilidad fuera de lo común, un perfecto control de sus sentidos y de sus chakras. ¡Y vaya si es útil! Dicho dominio les permitirá dislocarse a propósito una articulación para colarse en un espacio estrecho... Ningún agujero se les resistirá, mientras que esconda algunos kamas. Este conjunto de técnicas secretas se llama el Kama Supra.
Culto a Sram
El dios Sram
El dios Sram es imperturbable. Nunca permite que sus emociones lo traicionen y siempre habla en un tono uniforme, sin perder nunca la calma. Una cualidad que ha legado a sus discípulos. Al igual que su físico, pero eso es mucho menos envidiable.
No te fíes de las apariencias, en presencia del dios Sram, porque deja que todos crean muchas cosas sobre su persona, mientras responda a sus intereses. Hacerse pasar por un tonto con pocas luces que acaba de salir de su pueblo cósmico no le molesta en absoluto. En realidad, es calculador, manipulador y no tiene piedad alguna. Que quede claro.
El templo de Sram
Al igual que aquellas viejas pirámides escalonadas que vieron correr la sangre de los sacrificios por sus piedras, el templo de Sram se erige sobre la montaña de los crujidores. Parece estar sumergido en la penumbra y la vegetación, pero la sombra que inunda sus muros es más profunda y oscura que la que proyecta el sol. Los fieles que frecuentan el templo tienen el curioso poder de hacer surgir las trampas de la sombra y de ocultarse en ella para volverse invisibles. Esto último ofrece posibilidades a las mentes maliciosas de los srams, y es fuente infinita de alegría y placer.
Expresiones típicas - Hablar sram
Una vieja leyenda dice que los srams no le tienen miedo a nada. En realidad, ellos tienen miedo como los demás, pero se ve menos. De ahí salen toda una serie de expresiones como:
- Hacer algo en las narices de un sram o subirse a las barbas de un sram: el colmo para un sram, ya que no tienen ni nariz ni barba...
- Mentiroso como un sram: los srams son conocidos por su habilidad para manipular a los demás. Mentir es una de sus especialidades.
- Quien roba una vez, roba diez: proverbio inculcado a los jóvenes srams desde su más lúgubre infancia para indicarles el camino de buen estafador.
- Cuando los huesos no nos encajan: hay algo anormal, raro o ciertamente sospechoso.
- Tener olfato: se dice de un sram perspicaz hasta tal punto de tener olfato sin nariz.
- Huesos de cristal: insulto que suelen dirigir a aquellos que por su conducta insensata corren el riesgo de perder la vida.
- Un sram puñetero, pin pon te tocó: antes de una misión peligrosa, se echa a suertes para elegir a los «felices» voluntarios. Se dice: «Echarlo a sram puñetero».
- Tener las cuencas de los ojos bien abiertas: para un sram, la vigilancia es una cualidad vital. Otra expresión similar también se emplea para señalar una actitud distraída: «¡¿Pero no tienes ojos en la cara?!»
- Manda huesos: indica indiferencia y hastío. A menudo va seguida de la conocida «Has venido a dar con un buen hueso». Ejemplo de respuesta típica sramesca en caso de provocación: «-Te voy a partir la cabeza, ¡sramucho! -Manda huesos... ¡Pues has dado con un buen hueso!».
- El deshuesador que te deshuese buen sram será: refrancillo que canturrean los srams antes de la batalla para intimidar al adversario.