Segundo villancico de Nawidad
Las últimas semanas del año 639 fue un periodo bastante particular, tanto para los pueblos que habitaban el continente como para los habitantes de la isla de Nawidad.
En desiembro de ese año, el guardián del faro del fin del mundo no avistó ninguna tierra helada en sus costas. No obstante, el pueblo de Amakna estaba completamente nevado, prueba de la influencia de la isla sobre el clima.
Félix y Próspera Nawidad, unos anutrofs que acampaban desde hacía algún tiempo en el puerto de Madrestam, desvelaron a la población los eventos extraños que les condujeron a aquella situación poco habitual.
Estos dos viejos aventureros, primos lejanos de Nicolás Nawidad, eligieron domicilio en la isla helada para estudiarla e informar a los eruditos Copen y Nague. En cualquier caso, era la explicación que daban cuando les preguntaban sobre la razón de su presencia en la isla. En realidad, la pareja de anutrofs quería lanzarse en el comercio de juguetes que se fabricaban en casa de Chanta Klaus.
Félix y Próspera Nawidad dijeron que habían constatado cambios climáticos durante los últimos meses. La temperatura del agua parecía haber aumentado y el gran número de aventureros originó la cría masiva de dragopavos y la constante deforestación. Las corrientes submarinas, que se habían visto perturbadas, mantuvieron la isla lejos del continente.
Como si no fuera ya lo suficientemente inquietante, los dos anutrofs contaron a la población que se había producido una catástrofe... En novimiembro, unos héroes belicosos cazaron en la península de los dragohuevos a los terribles Grozilla y Grasmera, que se escaparon por el mar, llevándose con ellos los últimos dragohuevos con vida. Los dos dragones nadaron y nadaron hasta que se encontraron con la isla de Nawidad. Apenas habían puesto sus garras en este nuevo terreno de juego, que ya empezaron a sembrar el pánico, ¡masacrando a los pikabetos y los mininuits!
Mientras todas las criaturas de la isla de Nawidad vivían con miedo, algo inesperado ocurrió. Los dragohuevos que Grozilla y Grasmera almacenaron en una caverna para protegerlos, alcanzaron la madurez y... ¡eclosionaron todos al mismo tiempo!
¡Un pedazo de la isla salió volando por los aires propulsado por la explosión! Este trozo de nieve y hielo subió alto, alto por los aires para luego venir a caer en Amakna.
En este trozo de hielo se encontraba el campamento de los Nawidad, el lugar donde almacenaban los regalos que le habían quitado a las criaturas de la isla y hasta un grupito de duendes bromistas. Milagrosamente, ¡todos habían sobrevivido al golpe! Pero, cuando se repusieron del desconcierto, los duendes aprovecharon para robar los regalos de Nawidad y escaparse...
Así es como, desde 639, Félix y Próspera necesitan la ayuda de los aventureros para recuperar la mercancía robada por los duendes. Las cajas desaparecidas acaban siempre por llegar a las manos de los guardianes de mazmorra (nadie quiere hacerles regalos a ellos, así que se ven obligados a servirse ellos mismos sin pedir permiso). Así que no es tan fácil recuperarlas... Pero ¿qué no haríamos por alegrar un poco a los niños buenos del Mundo de los Doce?