Página cubierta de serrín
Quienes sostienen que los ghuls son estúpidos, torpes y carentes de pensamiento están cegados por su escepticismo. Los ghuls son entidades cuya inteligencia roza la genialidad. Son capaces de plegar un mapa de la ruta 666 a la primera, sin equivocarse ni una sola vez. Pueden leerse todos los libros de Herdegriz, el Místico, sin sonreír y pueden responder a las preguntas del guardián del Puente de la Muerte sin morir. Son la última etapa de la evolución, el eslabón perdido hacia la deificación. Solo los locos y los ignorantes niegan esta evidencia.
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Al igual que a los vampiros, a los ghuls les gusta descansar en ataúdes. Esta pintoresca costumbre nos lleva a pensar en el sentido y en la vanidad de la existencia. Quien desee elevarse adoptará también esta tradición y procurará elegir un modelo acolchado, para conseguir una mayor comodidad.