El Zapato de Sadida
Guía de clase para tener clase
Presentación
Un nombre extraño
Los fieles del dios Sadida se agrupan bajo el nombre «zapato de Sadida», algo que en lenguaje sadida significa aproximadamente: «Aquellos cuyas suelas que vuelan, atadas con un verdoso follaje, hacen que, desde las profundidades de los bosques hasta sus lindes perfumadas con fragancias dulces y almizcladas, florezca el rocío y la alegría en el corazón del dios Sadida». Esta curiosa expresión ha intrigado a más de uno. Antes de nada, hay que saber que los sadidas son extremadamente susceptibles en lo que respecta a la planta de sus pies. Algunos dicen que tienen los pies llenos de callos; otros, que esta parte de su anatomía es muy frágil; otros, que les huelen un poco raro. Pero nadie sabe a ciencia cierta cómo son sus pies (salvo los sadidas, claro). En cualquier caso, nunca le preguntes a ninguno de los fieles del dios florecilla: podría costarte muy caro, ¡porque los sadidas detestan que les hablen de sus pies! Así que mejor guardarse de preguntarles el cómo del porqué del zapato, para así evitar un bastonazo donde más duele.
Pasantes de sueños y guardianes del lugar
Pensamos que los sadidas duermen todo el día; pero lo que tomamos por un sueño profundo es en realidad una actividad muy intensa y semejante al sueño. Los sadidas lo llaman «pasar los sueños». Un sadida en ese estado puede penetrar en el plano astral para captar las energías que darán vida a sus muñecas. Les encantan las enseñanzas prodigadas por los espíritus de los bosques y los dioses pequeños: gracias a ellos siempre saben dónde se encuentran las plantas que necesitan para preparar sus ungüentos y venenos. Este estado vegetativo también les permite conversar con las plantas y los árboles: si un sadida necesita recolectar una planta o cortar un árbol, antes le pedirá permiso. La razón es simple: los sadidas se encuentran en perfecta armonía con la naturaleza.
Culto a Sadida
El dios Sadida
Se dice que «es imposible mirar directamente tanto el sol como a Sadida». Puede que por eso lleve un antifaz: para que todos, tanto dioses como mortales, podamos conversar con él. Sadida es el dios vegetal por excelencia: hace germinar, crecer y florecer las plantas, ese es su principal placer; sus fieles sacan poder de la vida vegetal, que utilizan en su beneficio. De vez en cuando, en las noches primaverales de luna llena, podemos verlo bailar en las montañas, seguido por un séquito de flores y capullos...
El templo de Sadida
Los fieles de Sadida edificaron su templo en un gran árbol hueco a proximidad del Bosque Maléfico. El templo y los fieles forman una muralla sagrada contra la maldición que azotó en tiempos lejanos dicho bosque, del que conocemos poco a día de hoy... salvo que en él se ocultan criaturas poco recomendables. Los centinelas sadidas velan por que no se escapen.
Algunos dicen que el árbol colosal que alberga el templo es el hermano de savia de Roble Blando; al menos, es tan viejo como él. Otros piensan que es un avatar de Sadida, que espera pacientemente a que el dios venga a reencarnarse en él...
Expresiones típicas - Hablar sadida
Los sadidas emplean con gusto expresiones que evocan el reino vegetal y la naturaleza: que te parta un rayo, caerse de un guindo... Aquí tienes otras tantas:
Tener una buena mano verde: se dice de un sadida hábil en el arte floral y arbóreo. Un cumplido.
Haber nacido con un trébol bajo el brazo: se dice de un sadida con suerte.
Se me acelera la savia: se dice de un sadida enamorado.
Echar humo por las ramas: estar irritado, enfadado.
Tener buena planta: se dice de un sadida que tiene encanto, que es bello.
Andar con las zarzas revueltas: se dice de un sadida impulsivo, listo para batirse.
Dar mil zarzas: expresión de un sadida que ha llegado a maestro en el arte de cultivar zarzas a los pies de sus enemigos.
Dar una somanta de palos: infligir un castigo severo.
No andarse por las ramas: se dice de un sadida que lucha arriesgando su vida. También se dice: enseñar de qué madera se está hecho.
Plantita del diosito Sadida: dar su palabra, prometer algo.
Mala hierba: se dice de un sadida que ha abandonado las enseñanzas de su maestro y que no escucha los espíritus de la naturaleza.
Abandonar el bosque: periodo en el que un sadida deja por primera vez su hogar para recorrer el mundo y vivir una vida de adulto.
Perder la raíz:: perder la razón. Se dice de los sadidas que han pasado mucho tiempo fuera de los bosques.