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Dofus 3

Los picos de Sacrógrito

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Al principio de los tiempos de Incarnam, una perfecta armonía reinaba en el archipiélago celeste. Tal felicidad exasperaba asombrosamente a las criaturas diabólicas, que frecuentaban el plano de la Fab'hugruta. Por su parte, los demonios preparaban una invasión para crear algo de desorden.

Una noche, fueron a Incarnam y comenzaron a sembrar el pánico. Devoraban jalatós, tiraban del cabello a las aventureras y de los pelos de la nariz a los aventureros, emitían gases malolientes riéndose maliciosamente, orinaban en las paredes de la taberna y en los vasos de los clientes... Las víctimas de su ensañamiento se contaron por miles.

Las quejas de aquellas jóvenes almas llegaron a oídos de la diosa Sacrógrito. La sangre de la Dama Escarlata hirvió hasta el punto de estar fuera de sí y se puso en marcha hacia Incarnam para dar libre curso a su colérica venganza. Por voluntad de la diosa, la tierra se cubrió de picos afilados y piedras cortantes como cuchillas. Era como si el lomo del dragón de piedra que sostenía el archipiélago erizara sus escamas para atrapar a los intrusos. En ese momento, los demonios no podían poner los pies, patas o zuecos en el suelo sin sentir incontables dolores. Incarnam se volvió tan inhóspita como la Fab'hugruta, por lo que decidieron volver por donde vinieron.

Gracias a la intervención de la diosa Sacrógrito, el archipiélago recuperó su serenidad... pero la armonía original se perdió irremediablemente. Hoy en día, algunos picos rocosos siguen erigiéndose como pálidas espinas, testigos silenciosos del gran tumulto que agitó la tierra de Incarnam.

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