La Sangre de Sacrógrito
Guía de clase para tener clase
Presentación
Los sacrógritos son buenos amigos, con derecho a latigazo
Los sacrógritos a menudo buscan la compañía de otros aventureros, a pesar de que su físico no juegue a su favor. No porque sean feos, al contrario: las sacrógritas tienen esa belleza que te pone la carne de tofu... Pero a primera vista, crapidón pega un gatillazo... ¡Por los dioses! No hay que fiarse de las primeras impresiones, incluso cuando se cruza uno con un sacrógrito en un bosque oscuro a la luz de la luna... Efectivamente, puede que se te pongan los pelos de punta: su silueta erguida, musculosa, dinámica, sus antebrazos llenos de sangre, sus ojos vidriosos clavados en los tuyos... Uno se dice: ¡Uy, ese mejor tenerlo de mi parte que en mi contra! Afortunadamente, ¡tienen un gran sentido del humor que los hace muy simpáticos! No hay nada más divertido que un sacrógrito que pide sonriendo que le den fuerte, que le partan los huesos (y no solo los suyos). En una reunión, te puede contar chistes para desangrarte vivo. Es un invitado divertido, capaz de hacer malabares con los órganos de sus enemigos. Resumiendo, el sacrógrito es sin duda el compañero ideal para tus largas noches guerreras.
Es increíble lo que se puede hacer con la carne
Curioso por naturaleza, los sacrógritos tienen una verdadera pasión por la anatomía. Las malas lenguas cuentan que más que pasión es una obsesión. De ahí su reputación un tanto sospechosa: es verdad que admirar cómo se hinchan los músculos o se mueven las articulaciones es un pasatiempo un tanto extraño. Y no será la primera vez que alguien sorprende a un sacrógrito palpando, tanteando o metiendo los dedos por todas partes... Algo que gusta a algunas e indigna a otras. Aunque su manía preste a confusión... ¡es muy útil para que la magia opere!
Son unos excelentes carniceros, a los que les encanta picar la carne y deshuesar los cuerpos sirviéndose solo de sus manos. Si alguno toma el camino espiritual, será un excelente arúspice. Al no tener miedo de los golpes ni de las heridas, siempre están en primera línea, algo que aprecian mucho los grupos de aventureros.
Culto a Sacrógrito
La diosa Sacrógrito
Una de las últimas en llegar al panteón de dioses, Bella, rebelde y un tanto oportunista. El daño que le infligen, ella lo soporta con serenidad. Paradoxalmente, no soporta ver sufrir a los seres vivos y la misericordia que muestra hacia los débiles y los oprimidos a menudo se transforma en arrebato de cólera vengativa hacia los fuertes y los opresores. Su gran belleza y su arte en el combate hacen de ella una diosa venerada con fervor. A veces se aparece en los campos de batalla cuando ya han sido desertados, Donde va a derramar una lágrima de compasión sobre la tierra aún bañada en sangre.El templo de Sacrógrito
El primer templo de Sacrógrito se construyó bajo una cascada. Solo una marca, pintada en una roca que sobresale, deja adivinar la entrada. Y sabiendo que la venida de la diosa Sacrógrito a nuestro mundo suscitó la cólera de Rushu, podemos suponer que sus fieles intentaron proteger su lugar de culto de la venganza del demonio. Hoy en día, el santuario de la Madre de los Dolores es accesible para todos: los visitantes que no tengan miedo de un buen baño de sangre son bienvenidos.
Expresiones típicas - Hablar sacrógrito
La palabra «sangre» forma parte natural del vocabulario que emplean los sacrógritos, aunque no tiene la exclusividad. Aquí tienes una lista de florilegios de la lengua sacrógrita, que en general se explican por sí mismos:
¡Nada es imposible para un corazón sangriento!: Grito de guerra que se lanza el principio de un combate
Buena sangre: respuesta de un sacrógrito que te tiene confianza.
La sangre llegará al río: si un sacrógrito se dirige a ti de esta forma, es que cree que le has mentido. No estaría de más salir corriendo...
Subirse la sangre a la cabeza: se dice de un adversario que pierde la calma, monta el cólera y pierde la razón.
Sudar gotas de sangre: exclamación de júbilo, tras un combate bien llevado a cabo, por ejemplo: «¡Ja ja ja, la que le he metido! ¡He sudado gotas de sangre!».
¡A sangre y fuego!: Exclamación del sacrógrito cuando sus camaradas de aventuras le golpean y este admira la potencia que saca de dicho sufrimiento. Incitación a realizar dicho acto.
Alegrar la sangre: se dice cuando los compañeros golpean amistosamente a un sacrógrito.
Hacer hematomas: saludo amistoso que consiste en darse golpes en las partes más blandas del cuerpo con otra parte (dura, preferentemente). Por ejemplo: golpe mejilla-codo, vientre-rodilla, en fin, todas las variaciones son posibles...
Cuajar la sangre: aburrirse. «No queda ni un jalató, no tengo nada que hacer... ¡Se me va a cuajar la sangre!». Expresión antónima a la anterior:
Bullir la sangre: el nerviosismo, como la excitación tienen efectos psicológicos particulares en los sacrógritos. Por eso suelen decir: «Cuando me bulle la sangre, me bulle el bollo».