Dofus Codex
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Dofus 3

De oro y de plata

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El oro siempre ha sido uno de los materiales más preciados del Mundo de los Doce. No obstante, hubo una época en la que la plata aún estaba más valorada por los astrubienses...

Se dice que un árbol avivaba la curiosidad y la esperanza de numerosos mercenarios. Este árbol milenario estaba ocupado por un habitante de lo más original: una ardilla plateada. Muchos aldeanos habían intentado hacerse con el animal por su pelaje de brillos de luna, pero sin conseguirlo. Aparecía y desaparecía tan rápido como una borrasca de viento y su soplo en la isla de Frigost.

Con el tiempo, la ardilla aparecía cada vez con menos frecuencia y los aldeanos comenzaron a pensar que no era más que una leyenda.


Un día de octobrero, un tipo llamado Thomis comenzó a ocuparse del viejo árbol y de las criaturas que vivían en el bosque. Pacientemente, semana tras semana, el osamodas cuidó de la fauna y la flora local.

Un día en el que se estaba entreteniendo en el bosque, Thomis se encontró cara a cara con la ardilla legendaria. Cuál no fue su sorpresa cuando la vio posada en una de las ramas del árbol de tintes otoñales... Su pelaje plateado traicionaba su presencia en medio de los colores rojizos de las hojas.

Thomis no pudo evitar quedarse inmóvil del asombro y observó a la criatura durante largos minutos. Hipnotizado por el animal, acabó colocando algunas avellanas entre las raíces entremezcladas del gran árbol. A continuación, se fue sin hacer ningún ruido con la íntima esperanza de volver a ver a la ardilla algún día.


Al día siguiente, Thomis encontró pepitas de oro en lugar de sus avellanas. El osamodas buscó instintivamente a la ardilla plateada y, pese a no verla, dejó de nuevo unas avellanas. Esta escena se repitió durante varias semanas. A veces, Thomis se encontró con más pepitas. Las avellanas desaparecieron siempre y él siempre encontró huellas de ardilla alrededor.

Aprovechando su nueva fortuna, el osamodas no pudo dejar de alardear de sus descubrimientos. La historia llegó a oídos de un ocra llamado Yuaní...

El ocra se propuso traicionar al osamodas para conseguir toda esa riqueza para él solo. Sin embargo, Yuaní no acabó de entender cómo Thomis lograba obtener el oro. Las avellanas, el árbol... ¡Era todo muy confuso! Empezó a imitar a su rival colocando avellanas en el pie del árbol, pero no ocurría nunca nada...


Pasaron muchas semanas. Loco de rabia y celos, el ocra decidió prender fuego al gran árbol. Thomis, alertado por el humo, intentó desesperadamente apagar las llamas, pero no lo logró. Perdió la vida intentando proteger el bosque...

Unos días después de esta tragedia, Yuaní desapareció. Una espesa capa de cenizas grises apareció en el suelo de su pequeña casa. Muchos supusieron que el ocra se había marchado, mientras que otros defienden la «venganza de la ardilla plateada». Nadie supo nunca el final de la historia.

Desde ese día, cuentan que se pueden encontrar avellanas a menudo en los pies de los árboles grandes de Astrub... y que una ardilla plateada es mucho más preciada que el oro.