Dofus Codex
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Dofus 3

Vidas legendarias - Duendelista

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Para todo el mundo, Duendelista era un asesino de dragones. La gente se lo imaginaba galopando a lomos de un dekarbón y blandiendo su espada llena de púas. Daba muerte a los malvados lagartos devoradores de duendes, rescataba a los príncipes encerrados en torres y luchaba junto a las intrépidas ladronas que se adentraban en los lugares más oscuros para birlar algunas piedras preciosas dignas de una reina.

Es cierto que Duendelista se había enfrentado a varios dragones. Pero, con frecuencia, no los había devuelto a sus dofus. Su objetivo no era dar muerte a todos los monstruos que se cruzaban en su camino a veces errático. No, buscaba otra cosa.

Lo que deseaba no era una gloria efímera ni un tesoro a base de monedas de oro y joyas. No lo movía el odio ni la venganza.

Solo quería volver a ver las hermosas luces del norte.

Esas luces mágicas, encantadoras, las había contemplado una única vez durante una noche de desiembro, a comienzos del invierno. Una noche en la que los dragones elementales daban vueltas en el cielo de tinta en una danza que recordaba el nacimiento del mundo. Sus alientos reflejaban la primera aurora, que solo el Domador Celeste y sus escamosos servidores habían presenciado.

Los colores de ese baile habían marcado el alma de Duendelista para siempre. Por ello, recorría las grandes llanuras, riendo con todas sus fuerzas y con la mirada perdida en el recuerdo de un fresco tornasolado que esperaba admirar de nuevo antes de desaparecer.

Hay razones para vivir más absurdas.