Vidas legendarias - Gobuevo
Gobuevo pasaba mucho tiempo en su huerto. ¿Cómo explicar su pasión por la jardinería? Sin contar los goblins de Grobe, pocos goblins sentían interés por algo que no fuera la pelea, los mocos, la pelea, las jugarretas... y la pelea.
La respuesta puede parecer sorprendente: Gobuevo soñaba con tener un hijo. Como feliz padre de once goblinas, de las que estaba muy orgulloso, su legado no le preocupaba. Tan solo habría querido tener un hijo, por variar un poco. Pero todo el mundo sabe que los niños nacen de las coles. Así que Gobuevo había plantado coles a su manera, o sea, de cualquier forma. Coles verdes, coles rojas, colirrábanos, colirrobles y hasta colirremolachas. Las coles fueron colmadas, colsentidas y colhagadas. Por desgracia, no se produjo el milagro tan esperado.
Gobuevo había fracasado.
Decepcionado, el goblin se puso a llorar. Sus hijas intentaron consolarlo, pero, como esperaban tener un hermanito, terminaron sollozando con su papá. Las lágrimas saladas de toda la familia se derramaron sobre las hortalizas, que fermentaron.
Así fue como se cocinó el primer chucrut, ese sabroso plato que vuelve locos a los fab'huritus (sobre todo cuando está acompañado de sangre de jalató y de embutido de porco) y que desean más que los propios dofus.
Cuentan que pasaron muchos años hasta que Gobuevo tuvo un hijo. Salió de un huevo, no de una col. Pero esa historia es para otro capítulo...