Biblia del rey Dazahk
Cuaderno de quejas y libro de cuentas pendientes
En esta obra constan las recriminaciones, reclamaciones, animosidades, quejas y reproches que Su Majestad el rey Dazahk Martillelo, hijo de Nordoth, nieto de Gonoth, descendiente de Ludzuk y de Hodhad, el Primero, ha formulado a quienes han ofendido al clan y a la corona.
El soberano es el único habilitado para rellenar estas páginas de piel de goblin encuadernadas con cuero dracónico. Cualquier persona que tratara de falsificar la biblia real vería nanoinmediatamente su nombre añadido a la lista; su castigo sería terrible, pudiendo exponerse a penas que pueden ir desde la privación de cerveza durante siete días hasta la pena capital: el rapado completo.
Culpables: goblins, ya sean grises, malvas o con lunares verdes
Afrentas: serían necesarios varios volúmenes para contener la lista de perjuicios causados por estas nanoinfames criaturas
Reparación posible: erradicación de todos los goblins del Mundo de los Doce
Culpables: cocodrails
Afrenta: tentativa de nanoinvasión del Mundo de los Doce liderada por el Sangriento Señor de Jade que causó la muerte de muchos taponanos (queja nanoinscrita en el reinado de Gonoth Martillelo y renovada en el reinado de sus descendientes)
Reparación posible: transformación en bolsos y en diversos artículos de marroquinería
Culpables: taponanos del clan Cabeza Dura
Afrenta: nanoinsultos hacia la nanoimparcialidad de un juez del clan Martillelo durante el noveno Nanoimposio de los herreros, que se desarrollaba en el reinado de Nordoth (queja renovada en el reinado de Dazahk)
Reparación posible: disculpas oficiales del soberano del clan Cabeza Dura y reconocimiento de la victoria de las hermanas Bork y Eitry Fraguayunque, todo ello acompañado de un regalo apropiado
Culpable: Volkaragnar
Afrentas: robo del martillo de Birk, engaño y falsificación
Reparación posible: devolución del objeto robado, donación de todos los tesoros amasados durante siglos a modo de compensación, y nanoinmolación mediante el hierro
Culpable: conde Sei Correa Justo Kontatrás
Afrentas: fraude y actos nanoinconsiderados que conllevaron la glaciación de la isla de Frigost
Reparación posible: anulación de la maldición complementada con daños y perjuicios en la medida del quebranto sufrido
Culpables: miembros del consejo municipal del Burgo
Afrenta: organización del concurso agrícola que permitió que el conde Kontatrás nanoiniciara su proyecto de máquina de detener el tiempo
Reparación posible: transferencia de diez millones de kamas al tesorero del reino de los Martillelo; otrosí, un surtido de productos frigosteños podría hacer que la Senescalina se planteara un futuro banquete de reconciliación
Culpable: Mizz Frizz
Afrenta: empleo de técnicas de forja contra natura
Reparación posible: cese de la producción de armaduras malditas, destrucción de la forjafría y destierro permanente
Culpable: el salteadorillo Sylargh
Afrenta: nanoincursiones no autorizadas en el reino de los Martillelo
Reparación posible: ruptura de veinte bricoléricos como medida ejemplarizante
Culpable: Miri Bárbola
Afrentas: nanoinsolencia crónica y burlas repetidas respecto de las damas de la corte
Reparación posible: después de haber sido condenada a muerte, Miri Bárbola tuvo la oportunidad de elegir cómo iba a morir; decidió morir de vieja. Esta última broma le hizo gracia al rey, por lo que la pena se conmutó por la vigilancia de la puerta de la cervecería real durante 77 años.
Culpable: Hystrion Bannister
Afrentas: consejos dudosos en el puesto de Guante del Rey, gestión desastrosa de las finanzas en el puesto de tesorero y nanointoxicación del soberano con cerveza desbravada en el puesto de copero
Reparación posible: el ostracismo es una tradición familiar dentro del clan Bannister: se aconseja a Hystrion que siga los pasos de sus antepasados y que se vaya con viento fresco
Culpable: Esneb
Afrentas: siendo el sastre del rey, no avisó al soberano cuando este se puso los calzones del revés después de una noche con más copas de la cuenta
Reparación posible: confección de siete calzoncillos de lana con obligación de llevarlos todos al mismo tiempo durante siete meses seguidos sin rascarse ni una sola vez