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Dofus 3

Diario de un guardián de faro

Extractos

por Aón359 palabras
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(...) La señorita Jhessica vino a verme ayer por la noche. Está inquieta: se acerca el momento que lleva un siglo esperando. Me confesó que tenía miedo de fracasar de nuevo... Yo traté de tranquilizarla: su dominio del ritual ha mejorado mucho desde su último intento. Su voluntad se ha mantenido intacta aun con el paso de los años. Es cierto que el conflicto que está incubando la ciudad podría perturbar el curso de los acontecimientos, pero la situación aún está bajo control. Solo espero que no empeore; la señorita Jhessica necesita serenidad para lograr su objetivo.

(...)


Ayer hubo varios altercados. Los guardias trataron de intervenir, pero pronto se vieron desbordados. Se está haciendo cada vez más peligroso salir a la calle cuando eres un ciudadano... Tengo que avisar a la señorita Jhessica, porque es probable que no esté enterada de lo que está pasando.

(...)

No sé si mi mensaje ha llegado a su destino. No he podido transmitirlo en persona: el acceso a la pirámide está bajo el control de los refugiados. Me he atrincherado en el faro. He puesto barricadas en la puerta. Se supone que aquí estoy a salvo, por lo menos por ahora...

Temo por la integridad de la señorita Jhessica: en circunstancias normales, ella no tendría ni para empezar con esa fiera que encabeza la rebelión, pero el ritual acapara toda su atención, lo cual la hace vulnerable.

(...)


Los rebeldes han conseguido entrar en la pirámide. Tengo un horrible presentimiento... ¡Ojalá que Xelor vele por su protegida!

(...)

Un ruido espantoso acaba de hacer temblar los muros del faro... como si se hubieran roto miles de espejos de un solo golpe. ¡Es el Reloj de Arena! Ha caído sobre la ciudad.

La arena lo ha cubierto todo. La pirámide está intacta... ¿Qué habrá pasado ahí dentro?

(...)

Me cuesta ordenar mis pensamientos. Un dolor punzante recorre mis extremidades... Tengo sed, muchísima sed. Siento como me quedo sin vida. ¿Estará llegando mi hora?

(...)


Ya no soy dueño de mi cuerpo. La maldición me ha transformado. Lo único que puedo hacer es responder a la llamada de la pirámide...

Señorita Jhessica... Perdóname.