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Dofus 3

Primer villancico de Nawidad

por Carol Nawidad629 palabras
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Hace ya bastante tiempo, en un rincón de la isla de Frigost, en la tierra helada por la maldición de Djaul, vivía la familia de Nicolás Nawidad. Nicolás era un anutrof fabricante de juguetes, sin lugar a dudas el mejor de todo Frigost. También era muy generoso, y una vez al año, en el mes de desiembro, intentaba alegrar el corazón de los niños buenos ofreciéndoles un juguete fabricado en su taller.


El pequeño negocio de familia se agrandaba día a día. Y para responder a la demanda, Nicolás se asoció con otro anutrof llamado Scooger, un contable puntilloso dotado de un gran sentido práctico. Scooger se encargaba de gestionar los gastos de la empresa. Contrató a duendes como obreros para aumentar la producción: estas criaturas muy mañosas solo pedían como salario castañas confitadas -algo que le venía de perlas al viejo tacaño de Scooger- y el derecho de gastar una broma de cuando en cuando.


La popularidad de Nicolás Nawidad (llamado cariñosamente Papá Nowel) llegó a ser tan grande que todos los niños de Frigost hablaban de él. Desafortunadamente, también llegó a los oídos de ciertas criaturas poco recomendables.

Un monstruo come niños causaba estragos en un oscuro bosque apartado. Su nombre era impronunciable y su vientre estaba vacío. Como no tenía nada a lo que hincarle el diente, la indecible criatura urdió un plan maquiavélico. ¿Por qué no servirse del renombre del fabricante de juguetes para atraer con regalos a los niños?


Muy atareado en su antro, el monstruo embalaba cualquier cosa en papel brillante, y luego dejaba los regalos por todos los rincones del bosque. La mayoría del tiempo, eran criaturas salvajes las que recogían los paquetes, pero siempre caía en la trampa algún que otro niño.

Esos pocos niños solo sirvieron para aumentar la voracidad del ogro: para agrandar su territorio de caza, debía decidirse a abandonar el bosque. Pero jamás hubiese osado hacer tal cosa sin la ayuda providencial de un hombre de negocios sin escrúpulos.


Compartían una profunda antipatía por Nicolás Nawidad y por los buenos sentimientos. Los dos indeseables montaron una empresa de fabricación de juguetes que hacía la competencia a la de Nawidad. Los regalos venían «de la parte de Chanta Klaus, el único y verdadero Papá Nowel».

En pocos años, la empresa prosperó gracias a la publicidad engañosa, los sobornos y las presiones de todo tipo -cuando te amenazan con devorarte, tienes cierta tendencia a ser más conciliador.


Nicolás Nawidad y Scooger intentaron reaccionar, pero no podían rivalizar con competidores tan deshonestos. La fábrica de juguetes empezó a trabajar poco hasta que cesó toda la actividad.

Lleno de deudas, Nicolás Nawidad tuvo que despedir a los duendes. Se vio obligado a vender su empresa y su casa... que fueron inmediatamente comprados por aquellos que provocaron su bancarrota.


Se suele decir que una desgracia nunca llega sola: Nicolás Nawidad acababa de dejar su casa cuando un seísmo hizo temblar toda la región. Y el trozo de tierra en el que se encontraba la casa de Nawidad fue arrancado de la isla de Frigost antes de que se pusiera a derivar mar adentro... Esta catástrofe no tenía nada de natural: dado que fue obra del demonio Djaul, que contaba servirse de la maldición que había lanzado sobre Frigost para sembrar el pánico en Amakna e intentar una vez más vencer a Jiva, su eterna rival.


Así fue como Nicolás Nawidad, su hijo Héctor, su sobrina Carol, su socio Scooger y los duendes obreros (que se quedaron a pesar de su despido, el stock de castañas aún no se había acabado) se encontraron atrapados en un islote perdido flotando en el océano. Al cabo de algún tiempo, se dieron cuenta de que el siniestro Chanta Klaus también formaba parte de dicho viaje inesperado...

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