Dofus Codex
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Dofus 3

El portal de los selotropes

Guía de clase para tener clase

por Ganymed y Herdegriz687 palabras
100%

Presentación

Un pueblo misterioso

Se dice que existen desde el principio de los tiempos, antes incluso de que se moviese el primer engranaje del reloj de Xelor, y sin embargo, nadie los recuerda. Los selotropes son leyendas vivas olvidadas por la historia.

¿Qué es lo que buscan? Nadie lo sabe. ¿Andan en busca de sus orígenes? ¿Quieren recuperar una sabiduría perdida? ¿Desean hacerse un hueco en un mundo que tan a menudo los ignora? Tal vez, lo más importante para ellos sea simplemente existir... ¿Ser o no ser? Hacerse la pregunta es ya de por sí una respuesta.

Ataviados con sus extraños gorros de los que nunca se separan, los selotropes acarrean el peso de una cierta melancolía. A veces se los presenta como sombríos y tenebrosos, pero en ellos habita una luz interior. El Wakfu, el flujo de la vida, impregna todo su ser. Se los considera muy ingeniosos y entre ellos se cuentan artistas y artesanos de excepción.


Operación puertas abiertas

Los selotropes tienen una forma muy particular de viajar. Para ellos, el camino más rápido para llegar a destino no es necesariamente la línea recta... pues son verdaderos maestros de la creación de portales mágicos con los que se teletransportan en un abrir y cerrar de ojos.

Esta capacidad para desplazarse de forma poco convencional los convierte en valiosos aliados en el campo de batalla. También pueden desviar los hechizos para alcanzar a objetivos que se creían protegidos y concentrar su energía para curar heridas.

Tan rápidos como astutos, los selotropes revisan sus estrategias y siempre tienen sorpresas en el bolsillo. Un ocra que haga equipo con un selotrop tendrá que vigilarse las espaldas antes de disparar una flecha a través de un portal... si no quiere acabar con el proyectil ensartado en las posaderas.


Culto a los selotropes

El rey-dios

El dios de los selotropes es tan enigmático como sus adeptos. No forma parte de los Doce, aunque algunos afirmen lo contrario. Al fin y al cabo, no es la primera vez que una divinidad se presenta bajo otra luz... ¿Se tratará de un ser mortal que franqueó las puertas del Inglorium? ¿De un dios menos que adquirió suficiente poder para trascender a las almas e inspirar un nuevo culto? A menos que esta entidad no sea mucho más antigua y haya decidido resurgir de una época lejana olvidada por todos... ¡Y qué decir de las historias que afirman que los selotropes son fragmentos nacidos de un héroe convertido en dios! Los teólogos tienen muchas preguntas al respecto.

Nadie conoce el nombre del rey-dios. Se dice que es sabio, fuerte y compasivo. Es una fuente de inspiración para todos los selotropes... y una fuente de interrogantes para los demás.


El templo sumergido

Accesible mediante portales mágicos, el templo del rey-dios se encuentra sumergido bajo el agua, en el fondo de la bahía de Sufokia. Tan solo unos pocos privilegiados conocen su ubicación exacta. Excavado en una inmensa cueva, el santuario se puede visitar sin mojarse. Tal prodigio es sin duda resultado de una magia muy poderosa.

El interior del templo está decorado con frescos y entre sus muros se halla una biblioteca de lo más singular. Por desgracia, las páginas translúcidas conservadas en sus estanterías son de difícil lectura, pues buena parte de los textos han quedado borrados.

Una reliquia muy antigua proporciona la única luz que ilumina el templo. Sobra decir que los selotropes velan por ella más que por su propia vida.


Expresiones típicas - Hablar selotrop

Estar wakfu furioso: agarrarse una rabieta.

Hacer el puerta a puerta: ser insistente y obstinado.

Gorro azul, azul gorro: me da igual que me da lo mismo.

Dolerte el ser: sufrir un ataque de melancolía.

Hay que saber dejarse olvidar para volver en buen momento: más vale reflexionar antes de actuar.

Cambiar de opinión como de portal: indica cierta inconstancia en las decisiones.

Estar en el zinit de su forma: estar en la cúspide de sus capacidades.

Amigos como dragones: indica un vínculo de amistad inquebrantable.

Ser más monárquico que el rey-dios: ser muy exigente.

Llegar como un selotrop: llegar sin avisar, de improviso.