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Dofus 3

Lección de astrología

por Yova Etna690 palabras
100%

Los signos del Codiazo

  1. Jalató (21 martalo - 20 aperirel)

  2. Minotauroro (21 aperirel - 19 maisial)

  3. Dopeuls (20 maisial - 21 juninsidor)

  4. Crustoral (22 juninsidor - 21 juliero)

  5. Miaumiau (22 juliero - 23 agusto)

  6. Bworka (24 agusto - 22 septango)

  7. Kilibris (23 septango -22 octobrero)

  8. Scorbuto (23 octobrero - 21 novimiembro)

  9. Centauroro (22 novimiembro - 21 desiembro)

  10. Dragocampo (22 desiembro - 20 javián)

  11. Charcoso (21 javián - 18 flovor)

  12. Pischis (19 flovor - 20 martalo)


Digo la buena y la mala ventura, soy diplomada en lectura de entrañas de tofu, experta en póker adivinatorio y miembro oficial del club de las siete bolas de cristal. También leo las líneas de los pies, las runas bworkas y los posos de Feca. Soy Yova Etna, gran vidente de la Feria del Trool.

Como astróloga confirmada, insisto en volver a tratar las recientes declaraciones de ciertas personas que se hacen llamar cienciomagos, que divulgan teorías absurdas sobre la naturaleza de nuestro universo. El Krosmoz, según ellos, sería una especie de huevo cósmico... o una tortilla astral, ya no estoy segura. ¡Ay! ¡Dejad que me ría! ¡No son más que mentiras y patrañas! ¿Y por qué no un ave celeste, ya que estamos? ¡Ja, ja, ja! No, seamos serios. Cualquier aventurero en sus cabales sabe perfectamente que el Mundo de los Doce es plano y que el cielo es una bóveda redonda y sólida en la que una luciérnaga gigante, el sol, se mueve con la cabeza al revés. ¡No hay que ser un cienciomago para saberlo!


Y como todos esos teóricos de pacotilla creen tener permiso para contar todo tipo de mentiras sin ton ni son, yo me veo obligada a destapar la verdad. Como dije el otro día a mi colega Pako Rábano, hay muy pocas personas que conozcan realmente las cosas del cielo. Como ejemplo tenemos las constelaciones del Codiazo. ¡Me horroriza ver hasta qué punto son desconocidas! Algunos ni saben lo que es el Codiazo. Es de locos, ¿verdad?

Por esta razón, yo, Yova Etna, grande adivinadora homologada por la liga de horoscopistas de Amakna, consiento en mi gran bondad a transmitiros mi sabiduría. Como seguramente ya sabéis, la bóveda celeste engloba el Mundo de los Doce y gira alrededor de él a lo largo de las estaciones. Si las estrellas parecen moverse es porque, de hecho, están pegadas a la bóveda y siguen los movimientos de esta.


Por su parte, el sol camina con sus grandes patas doradas de luciérnaga y da una vuelta cada día. Pero, lejos de pasearse a ciegas, sigue un recorrido definido y solo se entretiene sobre ciertas constelaciones precisas. Sin duda, aprecia la compañía de los animales, puesto que estas constelaciones representan las criaturas que encontramos en nuestro mundo. Juntos, estos doce montoncitos de estrellas forman lo que llamamos Codiazo. ¡Así de simple!

Pasemos ahora al aspecto práctico, lo que concierne directamente a cada uno de nosotros. Cuando un aventurero se encarna en el mundo, la posición del sol en el Codiazo nos indica cuál será su signo astrológico. Por ejemplo, si durante tu encarnación el sol se encontraba en la constelación de Jalató, en jerga astrológica diremos que has nacido bajo el signo Jalató, que eres nativo de Jalató o, simplemente, que eres jalató.


Pero tranquilo, ¡que eso no quiere decir que te vayas a poner a pastar! No, conocer tu signo astrológico simplemente permite a un astrólogo confirmado (¡como yo!) darte un montón de información sobre ti mismo: el día en el que te comerás por primera vez una tofurguesa, la hora de tu trigésimo cuarta derrota, el nombre que le pondrás a tu miaumiau, el año de tus primeras vacaciones en Otomai, el color del que se volverá tu dedo del pie si un crujidor te pisa, etc. ¡Hay tantas cosas esenciales que puedes saber para ser un aventurero digno de dicho nombre!

En resumen, los signos del Codiazo pueden enseñarte mucho sobre ti mismo. Una vez que sepas quién eres y lo que te reserva el destino, no temerás encontrarte cara a cara con Dragocerdo... ¡o comenzar una apasionada relación con una encantadora sadida vidente de 110 kilopods! ¡Adelante, pillines!

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