Dofus Codex
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Dofus 3

Diario de un alquimista

Segundo cuaderno

por Ereziah Melkewel566 palabras
100%

Tengo la impresión de llevar encerrado aquí siglos... Mis recuerdos empiezan a difuminarse. Para hacer trabajar mi memoria, he decidido retomar la escritura de mi diario.

Que sensación tan extraña la de ser prisionero en este lugar. No hay más que la nada... Algunos podrían encontrar mi destino peor que la muerte, otros tendrían un sentimiento de paz al contemplar el vacío que me rodea... No me arrepiento de mi elección. Era mi responsabilidad acabar con la amenaza que yo mismo había creado.

Sombra parece estar muy a gusto en el interior de esta dimensión. Eso me reafirma en mi decisión. Mi sacrificio no ha sido en vano.

***

Alguien ha abierto el paso y ha entrado en la dimensión obscura. Quizás se trate solamente de un explorador, pero lo dudo. Se necesita mucha energía y poder para adentrarse en este lugar... Voy a intentar averiguar quién es el intruso.

***


El xelor se ha presentado como el conde Kontatrás. Su nombre me resulta familiar, pero he de decir que la mayoría de los seres que he conocido en mi vida habrán desaparecido... Por desgracia, Djaul aún sigue activo. Según el conde, ha maldecido un país entero y condenando a todo un pueblo a vivir en un invierno eterno.

Kontatrás hace todo lo posible por parecer amigable. Desconozco sus intenciones, pero sé reconocer una mente retorcida. Me ha hecho muchas preguntas sobre Sombra y sus hermanos... parece saber mucho más de lo que cuenta.

Será mejor que sea prudente.

***

He subestimado los poderes de Kontatrás... y eso me ha costado caro. Muy caro.

El conde me ha lanzado un potente sortilegio. Me he quedado paralizado en el tiempo durante años... decenios.

Sombra ha desaparecido.

Debo poner en orden mis ideas, mis recuerdos... y reflexionar sobre qué conducta he de adoptar.

Sin duda, ha llegado el momento de abandonar este lugar.

***


El Mundo de los Doce ha cambiado mucho. Ya llevo varios meses recabando información. Soy discreto, ya que no quiero llamar la atención. Nadie sabe quién soy.

He ido a Frigost, al castillo del conde Kontatrás. La maldición de Djaul sigue haciendo mella, pero la isla helada ya no está aislada. Es probable que mi liberación sea una consecuencia del regreso de los amakneanos...

Como suponía, Kontatrás ha capturado mis creaciones. Las ha inmovilizado en el hielo. Sin embargo, tras un cúmulo de circunstancias, Sombra ha conseguido escapar. He de encontrar su escondite... ya me preocuparé del destino de sus hermanos más tarde.

***

La situación ha empeorado. Sombra ha matado a un mago bontariano para hacerse con una reliquia que aumenta enormemente su poder... Afortunadamente, no ha recuperado el control de sus dobles.

Está formando un ejército utilizando el ojo del dragón negro Grugalorasalar. No me puedo permitir que lleve a cabo sus planes.

***


¡Mis hijos son libres! Pero no han podido detener a su hermano. Tendré que hacerlo yo.

Voy a forjar unas ataduras alquímicas... ya lo he hecho antes. Estas ataduras encadenarán a Sombra en la dimensión que en otro tiempo fue su prisión. Necesito un lugar concreto para fabricarlas... Un lugar frío, en el que el tiempo haya perdido toda influencia... las minas de Kéfriho es el lugar perfecto.

Allí esconderé las cadenas y me las apañaré para que mi diario lo lea alguien capaz de utilizarlas.

Tengo otro asunto del que ocuparme... y no puedo quedarme más tiempo.