Acerca de los gremios
El legado de Allister
Preámbulo - Invocación de los Ancianos
Oración recitada durante las ceremonias que tuvieron lugar en Amakna con ocasión de la coronación del rey Allister, el 6 de javián del año 536. Aquel día, se crearon 42 gremios.

«¡Oh, tú, hijo de los tiempos pasados y padre de los siglos futuros!
Tendrás que poner la gremialogema en su joyero de eternidad.
Tendrás que exhumar el nombre de tus antepasados en estas tierras ancestrales.
Tendrás que mandar sobre los valientes con orgullo por la gloria de nuestros semejantes.
Tendrás que recibir la parte correspondiente de los frutos de la tierra y de las cofradías.
Por último, tendrás que proteger a los que te son fieles.
¡Pero acuérdate de esto!
La piedra de gremio solo brilla para los espíritus preparados que supieron demostrar su valor en los combates. Su luz eterna solo brillará con toda su fuerza cuando hayas reunido a varios compañeros.
¡Que la deshonra caiga sobre quienes queden solos!
¡Gloria a aquellos que, siendo diez hoy y aún más mañana, iluminarán las tierras de Amakna con su presencia!
Porque de su experiencia compartida nacerá el verdadero poder del gremio».
De la mano y codo con codo
¿Te has cansado de hablar solo con tu dragopavo, de no poder contar con nadie más que contigo mismo o de pagar una fortuna para que un desconocido quede contigo a la entrada de un templo en ruinas y haga de figurante sobre una losa cubierta de musgo?
Únete a un gremio ¡y tu vida no volverá a ser la misma!
Entrar en un gremio es un poco como escoger una familia y amigos al mismo tiempo. Nada mejor para mantenerse calentito cuando Djaul se desata fuera.
Al abrigo de la intemperie, en los gremios se brinda, se charla, se comparten trucos, se presta ayuda entre compañeros, se sube la moral cuando alguno encaja un golpe duro. Se organizan salidas para explorar los subterráneos repletos de puertas, monstruos y tesoros. ¡En grupo todo es más agradable!
Frente a la adversidad, hay que saber arrimar el hombro... y aflojar los cordones de la bolsa a la hora de pagar la cuota, a menos que estés en una cofradía de divinutrofs.
Seas quien seas, hagas lo que hagas, ¡en alguna parte hay sin duda un gremio que te necesita! Una valerosa asamblea feliz de recibirte con los brazos abiertos... o soportarte si eres un misántropo incorregible.
Y si no encuentras la horma de tu zapato, siempre puedes fundar un gremio de zapateros...
¿A qué esperas? ¡Déjate gremiar!
Ligas de personas extraordinarias
¿Te encantan los cotilleos y los chismes? Inscríbete al Comité de cotillas conmiserativas y estarás siempre al corriente de todo lo que se cuenta.
Hay todo tipo de gremios.
Corporaciones de artesanos. Asociaciones de mercaderes. Órdenes militares y religiosas. Colegios de eruditos dedicados a transmitir su saber. Agrupaciones de cartógrafos y exploradores sedientos de descubrimientos. Tropas de mercenarios que venden sus servicios al mayor postor. Colectivos de aventureros unidos por valores comunes.
La elección es vasta y las posibilidades, infinitas.
Establecer una estructura, definir una jerarquía y crear un emblema ayudan al gremio a afirmar su identidad y a adquirir estatus oficial. Blandir un estandarte es como anunciarse a los cuatro vientos... cosa que no va con todo el mundo.
Las sociedades secretas evitarán los focos. Las camarillas de espías sram optarán por la discreción.

Los que huyen de las ataduras, prefieren los encuentros informales o valoran mucho su independencia buscarán otras formas de asociación.
Se puede disfrutar de las veladas en el Círculo de jugadores de jálabol bontarianos sin tener que apuntarse a un gremio. No hace falta ningún papeleo para sentarse a la mesa de los catadores de filtunga tradicional, ¡solo hay que tener un buen estómago!
Los últimos serán los primeros
El mes de flovor de 635 vio un resurgir de los gremios en Amakna tras varias décadas de decaimiento. Este importante acontecimiento tuvo lugar por iniciativa del buen rey Allister.
De todos los gremios que han dejado huella, el de Allister es sin duda el más famoso. Algunos afirman incluso que fue el primero de la historia.
Pero es posible que los arqueólogos minuciosos, los estudiosos de las líneas del tiempo y las abuelas con una memoria de chistolifante tengan dudas al respecto.
¿Acaso los gremios de los guardianes de los dofus no vieron la luz en tiempos remotos? ¿Y la «Corporación» de Buhorado? ¿Y la misteriosa Kuilda venida de muy lejos? ¿Y la terrible guerra que enfrentó a los gremios de Ror, Kyrta y Aslacon? Por no hablar de los documentos que demuestran la existencia de clanes encapuchados, sindicatos que defendían la lucha de clases y otras comunidades cuya obsesión era arrojar un viejo anillo al cráter de un volcán.

Sí, todo parece indicar que ya hubo gremios en otros tiempos.
Así que ¿por qué pretender lo contrario?
Probablemente sea para poner de relieve el gremio de Allister, nacido en una época tormentosa en la que los amakneanos luchaban por sobrevivir y todas las esperanzas de un pueblo estaban depositadas en un puñado de héroes amantes de la morcilla cocida.
Además, conviene recordar que la Historia (con H mayúscula) no es ni una ciencia exacta ni una disciplina tan antigua como se pudiera pensar. Su patriarca Liendródoto nos dejó hace menos de dos siglos. Desde que el mundo es Mundo (de los Diez, Once o Doce), han pasado un montón de cosas. Solo algunas de ellas han llegado hasta nosotros.
El resto alimenta los mitos, leyendas, cuentos de hadas artificiales y las canciones de gesta.
Resumiendo, puede que el gremio de Allister no fuera el primer gremio propiamente dicho, pero sentó las bases de una reconstrucción, de un nuevo comienzo: sigue siendo el primero... en el corazón de los amakneanos.
Dar y recibir
Ya está, has dado el salto. Ahora te pavoneas cerca de un zaap con tu traje de lana forrada (y obviamente maloliente), enarbolando con orgullo el emblema de los Alegres Destripadores de Jalatós.
¿Qué puedes esperar de tu gremio?
¿Un cofre para guardar tus plumas de pío, un recibidor para reunirte con personas de calidad, una sala para entrenarte? Eso no son más que bienes materiales. Muy prácticos, es verdad, e incluso necesarios para tus actividades.
¡Pero esa no es la auténtica esencia de los Alegres Destripadores!
No. Lo que une a estos joviales juerguistas es una visión. Un estado mental. Y su gran predilección por las tripas.
También están los objetivos comunes que unen a la gente, que te empujarán a progresar. Algunos de tus compañeros de juego tendrán por objetivo construir una obra colectiva, formar parte de un todo. Otros quedarán satisfechos con un logro más personal.
En cualquier caso, la solidaridad entre los miembros del gremio son los cimientos del edificio.
Así que la cuestión no es qué puede aportarte el gremio a ti, sino qué puedes aportar tú a tu gremio.
Que no cunda el pánico. No hace falta vaciar la cuenta del banco ni hipotecar tu palacio junto al lago: ¡tu mayor riqueza eres tú!
Solo tienes que estar disponible, sin ser omnipresente. Cada gesto, cada cable (y cada cornada de jalacástor) que eches a tus compañeros te será devuelto multiplicado por cien.
Y dentro de unos años, cuando estés sentado en un trono de rubís en el salón principal de tu castillo, o en una silla mecedora con peques riendo a tu alrededor, soñarás de vez en cuando con el pasado. Recordarás a quienes te guiaron en tu camino. Y te vendrá un nombre a la cabeza, como algo incuestionable.
No fuiste un mero héroe en busca de dofus. Fuiste un alegre destripador de jalatós.
¡Que tu gremio te guíe!
