Golpe de Rayo, Golpe de Horca
Canción extraída del cancionero popular frigosteño.
En javián te sembramos, en flovor te plantamos,
pero en juliero no te cosechamos.
Martalo no te da ni un respiro
y tanta agua no deja crecer tu trigo.
Y tú, pequeño, ¿quieres saber por qué
la maldición nos cae encima cada vez?
Es por culpa de un crío de blanca tez,
que era el protector de ese mes.
Se llamaba Ulgrud, era un buen chico,
pero por Jiva se volvió loquito.
Bella como el campo y fría como el invierno.
¡Podía preparase a vivir un infierno!
Un día, en pleno hervor, le pidió
la mano, la boca y todo lo que pilló.
Pero como Jiva lo veía aún muy crío
lo echó de su jardín y lo mandó al mío.
Al ver al desconocido destrozar mis lechugas,
le di con la horca en sus zonas menos duras.
Al levantarse, me fulminó con su mirada oscura
y comprendí que había cometido una locura.
De dolor, de pena y lleno de ira
Ulgrud clama y el cielo brilla,
con un rayo destruyó mi huerto
y el de mis vecinos en un momento.
Desde entonces cada año es el mismo cantar,
nuestros campos la lluvia viene a inundar.
Ahora sabes por qué cuando oímos tronar,
sabemos que ni un grano se va a salvar.
¡Oh! Fría Jiva, escucha nuestra oración.
Sabemos que Ulgrud te deshiela el corazón.
La próxima vez dale, ¡oh Jiva! un besillo,
para que podamos cosechar nuestro triguillo.
La próxima vez dale, ¡oh Jiva! un besillo,
para que podamos cosechar nuestro triguillo.